24/05/2016
Recogía fresas pemsando en todos esos niños desaparecidos. Me vuelvo y descubro entre las patateras un bulto negro que resulta un pequeñísimo gatito perdido de alguna camada de las gatas silvestres que hay por aquí. Está débil en extremo, ni siquiera tiene fuerzas para protegerse de quien se acerca; su cuerpo se dobla como un trapo de desnutrición y está asustado. Ahora está en mi regazo; he conseguido darle de comer un poco y está tranquilo, pero en cuanto lo dejo en la caja que le he preparado se pone a maullar y no para hasta que lo cojo de nuevo.
Yo podía haber sido un perro que habría jugado con él hasta matarlo. O una persona insensible a cualquier tipo de sufrimiento que lo habría cogido y lo hubiera lanzado lo más lejos posible o lo habría rematado en ese mismo momento. Él se habría dejado hacer todo porque es demasiado pequeño para defenderse, demasiado débil para huir, demasiado inocente como para temer.
He comprendido en un instante la forma en que esos niños han desaparecido. Es fácil hacerse con ellos cuando la guerra, el hambre, el frío, la soledad, ya los ha machacado. Cualquiera que se haya acercado a ellos ha sido bien recibido; un poco de comida, solo un poco, ha sido suficiente para que se crean salvados de tanta barbarie. Solo que los que les han dado esas migajas son depredadores humanos. Son moneda de cambio para carísimas adopciones, carnaza para depravaciones sexuales, mano de obra gratis en explotaciones infrahumanas. No nos engañemos, esos niños no han desaparecido para ser entregados a 100000 familias que los van a amar, cuidar, proteger. Un adulto, salvo que esté más mu**to que vivo, se enfrentaría a cualquier abuso; aunque eso le cueste la muerte. Pero los niños no.
Pienso que el conflicto de Siria le debe estar viniendo muy bien a muchos más de los que creemos. De no ser así, ya estaría resuelto porque los gobiernos tienen capacidad de sobra para hacerlo.
Y hay otra cosa que me llama la atención. En un medio como este, en el que todo corre, se comparte, va y viene montones de veces, he visto muchos reportajes y documentos en los que se denuncia lo que está sucediendo en Siria y con los huidos de la guerra, pero ni uno solo en el que se dé referencia de cómo ayudar, ofrecer acogidas, adopciones, ayudas....es como si eso tuviera que partir del individuo, buscarse la forma de acceder a esa información y así, reducir o complicar cualquier iniciativa en ese sentido. Al menos, yo no he visto nada en ese sentido.
Qué cosas, la foto de la baronesa Thyssen comentando lo difícil que es ser rico aparece cada vez que abro el FB.