23/02/2021
Las otras palabras más allá de la pandemia.
Cuando los anglicismos relacionados con las nuevas tecnologías, - WhatsApp, forwards, …- parecían normalizarse en mi vocabulario, dejando de generarme sarpullidos intelectuales, aparece un nuevo vocablo que invade, como virus que es, en el sistema inmunológico del lenguaje: Coronavirus.
Asociado al mismo, han ido floreciendo y tomando protagonismo palabras o frases, que se mantenían discretamente en letargo y que me producen, sino sarpullidos, sí un notable desasosiego: doblegar la curva, pandemia, mascarilla FFp2, epi, test serológico, negacioncitas, Trump, asintomático, sectores esenciales, toque de queda, incertidumbre, resistiré, Fernando Simón – contra este hombre no tengo nada- vacuna, y otros muchos términos que se han puesto en primera línea de nuestro lenguaje cotidiano.
Hoy, no voy a ponerme una venda en los ojos, porque no es bueno negar la evidencia de los 110 millones de infectados, y de los 2,5 millones de mu***os, pero sí me voy a permitir la licencia de otra mirada más amable y esperanzadora, como cuando la teníamos un año atrás, y el bicho todavía no apuntaba la mala baba que luego ha demostrado tener.
Y quiero poner en primer término otras palabras y frases que no quiero que caigan en desuso: justicia y paz, aire puro, pobreza cero, igualdad, dar techo a los sin techo, paseos en el otoño, hoy vienen los hijos a comer, aúpa Athletic, educación y cultura, vamos a cantar, pleno empleo, cena de amigos, vida digna, partida de cartas, bienvenidos refugiados, amores de calidad, hoy he visto tres corzos y un milano, derechos humanos… En fin, una lista que podría prolongar y prolongar.