Las Carañas de Betanzos

Las Carañas de Betanzos "RUTA DE LOS MOLINOS DEL RÍO PELAMIOS". Recorrido por un paisaje natural de antiguos molinos de cubo, a lo largo de las tres Carañas.

Su fauna, su flora y los rincones que encierra en el marco de un Betanzos histórico. Recorrido virtual por una zona enclavada en un ambiente rústico y natural, territorio de antiguos molinos de cubo, hoy en ruinas, que discurre al margen del Río Pelamios, afluente del Mandeo, y que eran pieza clave en el desarrollo de la sociedad de la histórica ciudad de Betanzos (A Coruña).

15/05/2025

Qué bonita la vida cuando vuelve.

Ojalá volver a la noche de miedos de mis hijos, de luces espanta fantasmas encendidas, de brazos de mamá, de dibujos con globos y casitas de cuento con muchos colores; todos sus colores.

Retomar los ojos sonrientes y estar de vuelta bajo la glicinia y la sombra del banco bajo el avellano a saborear aquél té, que sabía diferente y mejor, siendo el mismo de hoy, pero quince años después.

Pero por mucho que quiera la Caraña y la vida del pasado, el tiempo no regresa, salvo ella y su pareja 🦆 para criar donde nació, regresando cada año al Pelamios, no sé si por instinto, o ya por recordarme que la vida, con todo, siempre sorprende y enseña el lado amable, dulce y esperanzador del juego de vivir aunq ue a veces te bese la boca.

Y como decía el gran Mújica “ Y no se cansen de ser buenos, aunque ser bueno no sirva para mucho, sirve para no arrepentirse uno mismo.
D.E.P le extrañaré.

Un abrazo a tod@s desde este rincón de Caraña do Medio ya olvidado del planeta. A quién corresponda, que ya lo sabe. Hay que luchar por lo que merece la pena, y hay lugares que tiene magia, aunque no saben que la tienen.

Me paso por este córner un momento mientras la primavera es más como una canción de otoño, cuando los vecinos se van par...
16/04/2025

Me paso por este córner un momento mientras la primavera es más como una canción de otoño, cuando los vecinos se van para no volver, recogiendo mis manías y buscando la ropa de domingo mientras brilla la lluvia al sol a este lado del palacio de la Caraña callada pero que clama una vez más, un año más y una glicinia más.
Es Vivir en una vida diferente cada cierto tiempo dentro de la propia vida.

Las cosas cambian: las personas, las situaciones. Nadie pregunta, nadie se interesa. No se atreven, no prometen ni desaprenden las reglas y aquí seguimos esperando que algún latido le quede al planeta.

Lo que sé con certeza es cómo me gusta desde hace tiempo vivir en los necesarios adverbios, mucho más que en algún tipo de verbo. Yo soy de ahora, despacio, mejor, aquí… hoy.

Me pregunto a veces cuántas combinaciones de letras para decir “amo” se pueden usar, cuántas acciones que se pierden, o se ignoran mientras los años pasan, desde aquel enero del 2014 donde muchas glicinias abrieron, muchos barcos hundidos en el Pelamios, muchas culpas calladas, mucha piedra olvidada, y mucha lluvia que moja la edad, la verdad y las deseadas tardes de solano que esperamos recuperar en algún adverbio de tiempo; como después o mañana.

Y con todo sigo esperando más hadas, siempre barriendo hacia fuera la duda del “y sí…” o “tal vez”

Esta no es una historia corriente, sino de historias valientes contando sin hablar, gritando en silencio cansando ocasos, y buscando ya sí a mi Chelo por allí, en la cola del viento.

Un abrazo para todos y todas las que seguís en este camino de la Ruta del Río Pelamios. Y que hay personas, lugares y tiempos que tienen magia sin llegar nunca a saberlo.

Feliz primavera.

Tú sabías de lo que me cuesta poner un pie fuera de la gruta, pero ayer fui a sentarme donde nos sentábamos a arreglar e...
21/03/2025

Tú sabías de lo que me cuesta poner un pie fuera de la gruta, pero ayer fui a sentarme donde nos sentábamos a arreglar el mundo. O a ver si el mundo nos arreglaba a cada una, tal vez algún día.

Con móvil en la mano, no usé excusa esta vez para echar andar: enojada, triste y revolviendo todo tipo de equipaje porque no es justo, ni pareciese verdad.
Y me fui como si no hubiese mañana al lugar del camino de anís, ese que desde el 1 de marzo de hace dos años casi no piso porque me recuerda a mi negra en su último día, y desde allí, vestida casi de domingo fotografié la primavera rodeando tu hogar, diría como otras primaveras, pero esta vez no.
Esta primavera enseña que siempre y en cualquier vértice habrá algún damnificado, aunque no lo merezca, aunque parezca que no sea verdad; es.

Qué podría decirte ¿acaso sabrás que te extraño? Que los huesos están fríos y que quisiera que volvieras a tus Carañas Que si fue que te equivocaste vuelvas en la forma en que tú quieras a estas piedras, molinos y cascadas viejas y olvidadas, una más que las otras, las cosas como son, pero tan particulares y que calan tan profundo como la hiedra sus raíces aéreas.
A veces la vida nos arranca la manta de los pies y el frío nos congela las sensaciones más dulces, pero no aquello por lo que dejamos de ser quiénes somos, como la angustia, la tristeza o el llanto de la sin razón.

Quizás un día pueda vestirme de domingo de verdad de nuevo, Co**ha. Cerrar capítulos y comenzar. Porque quiénes éramos se ha quedado en una voluntad tan pequeña como el intento. Y, lo cierto y triste, como ya sabes, es que ya no tengo perro para pasear horizontes.

Y ahora, querida, ¿ a quién pedirle azúcar, o leche cuando me falte, cómo convencerme de que no es como fue y que las cosas están destinadas a ser?.

Gracias en nombre de Chelito, de Lola, de Ilbi. También gracias en nombre de Antonio, y mil gracias de mí para ti siempre.

D.E.P.: mi querida Co**ha 💔

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