21/07/2024
La lápida funeraria de Azuara y su vinculación con Abderramán III
El otro día, un compañero me picó la curiosidad, hablándome de una lápida funeraria con caracteres árabes, en la cual se nombraba a un hijo de Abderramán (III) por las fechas de fallecimiento.
Dado que, cuando me nombran a Abderramán III la curiosidad fluye inmediatamente para saber más sobre este gran personaje histórico vinculado directamente con Cadrete y su castillo fortaleza, me puse a indagar inmediatamente, primero con mi compañero Jose Antonio Fleta artífice e impulsador de mi curisidad, vecino de Azuara y firme defensor de que la lápida se conserve en la localidad y no fuera de ella. Después comencé a desplegar y contactar con expertos en la materia que pudieran darme luz a la investigación que yo, "pobre mortal" había comenzado para saciar la sed de conocimiento. Si había un hijo de Abderramán III que hubo fallecido tan cerca de mi localidad de Cadrete, era motivo más que suficiente para comenzar una serie de preguntas a quienes con más experiencia y estudios al respecto que yo tuviesen sobre este epígrafe musulmán.
Pues bien, me puse en contacto con mi buen amigo Rafael Sanmartín, al que le agradezco enormemente la dedicación y el interés que ha puesto en mis preguntas, elevando al infinito con los expertos que el tenía a mano en Sevilla para dar luz a todos los datos que fuí hallando. Despues debo de agradecer también enormemente la colaboración de José Luis Ona González y de Héctor Arcusa Magallón, a los que primeramente acudí a obtener pistas de donde buscar, como y a quién.
José Luis Ona González me apuntó a buscar directamente en la fuente, en el primer investigador de la lápida, y me dirigió a los documentos enviados por el señor Manuel Menéndez y Pelayo, que fué la persona a quien el párroco de Azuara del año 1912, monseñor José Gorbea, se dirigió para informarle del gran hallazgo de una piedra con inscripciones en cúfico (árabe) en las cuales pudiera haber un texto interesante que encontraron en la ermita de San Nicolás de Bari de la localidad.
Dicha ermita es un ejemplo del románico del siglo XII en la Ribera Baja del Ebro, pero antaño hubo allí una fortaleza musulmana, y sobre sus cimientos construyeron dicha ermita tras la conquista cristiana de Alfonso I rey de Aragón.
El señor Menéndez y Pelayo se dirigió a la Academia (de História) enviando una foto de la pieza, y la petición de la traducción de dicho epígrafe para saber de la importancia del hallazgo.
Se hizo también un calco de la pieza para su estudio y conservación en los archivos bibliotecarios.
Le contestaron con la traducción del texto, que aunque dañado en algunos sitios pudo leerse lo siguiente: "En el nombre de Dios clemente y misericordioso" "Oh! gentes, las promesas de Dios son verdad; no os deslumbre la vida presente ni os ciegue en las cosas de Dios la ilusión, este es el sepulcro de Nassar, hijo de Abderramán ( ) Dios le haya perdonado (o compadecido) murió en el día .......de Moharrem, año dos y cuatrocientos (año 402 de la Hégira o bien 1011 Despues de Cristo) entre los meses de agosto y septiembre.
Del personaje allí enterrado nada podemos decir, pues su nombre no podemos corraborar si es hijo verdadero de Abderramán III y afirmarlo con suficiente confianza, dado que no hay documentación y esta era una zona de frontera entonces del reino musulmán y cristiano.
Tras buscar más datos encontré dos documentos de unos trabajos hechos para las II Jornadas de Arqueología de Aragón, un texto escrito por D. Virgilio Martínez Enamorado, en el cual habla sobre la lápida y apunta sobre la falta de documentación sobre el personaje, y pone en duda su filiación al Califa tan importante, pero que faltan datos para contrastar más sobre el y la falta de estudio más profundo sobre epigrafía arabe en Aragón.
También me remití a otro trabajo realizado por la Sra. Carmén Barceló, que apunta en tu texto sobre la azuda de Tarazona, comparando los hallazgos en ella con el epígrafe de Azuara, y dando otro dato más concreto, poniendo al protagonista de la lápida en duda de ser hijo o nieto de Abderramán III, y que bien pudo ser un "liberto" del califa responsable de una fortaleza en zona de frontera, pero que pudo tener poder e influencia suficiente para que tallasen a su muerte dicha lápida.
Corroborando mi buen amigo Rafael Sanmartín con los expertos a los que fueron consultados, el profesor González Ferrín, catedrático y el Gerente de la Fundación Tres Culturas, ambos doctorados por la Universidad de Sevilla y reconocidos expertos en escritura árabe, coinciden todos, en la casi segura no existencia de ese Nassar, al menos como hijo de algún Emir o Califa. Si era familiar de algún gobernador o general, no hay datos.
Esto no arroja luz en cuanto a autenticidad del personaje y a su posible parentesco con algún otro personaje de más realce, extremo no confirmado.
En definitiva, lo más probable es que ese Nassar no haya existido o que fuera una persona muy poco conocida incluso en su tiempo. O que la inscripción sea posterior y, con ello, apócrifa (osea que en la antigüedad también escribían como actualmente hacemos lo que se llaman fake.)
La lápida de Azuara fué llevada al Museo de Zaragoza, pero allí estaba almacenada y olvidada hasta que José Luis Ona González la rescató y consiguió sacarla de entre el polvo y el olvido y actualmente se conserva en la Aljafería. Desconozco si está en lugar relevante en dicho palacio para poderla admirar y visitar.
Debo de agradecer inmensamente la colaboración y entusiasmo que he podido sentir y la alegría de poder poner en valor una parte de nuestro patrimonio histórico de mi tierra. Gracias a todos por la atención recibida y por el cariño demostrado.