10/05/2026
Resulta profundamente lamentable comprobar cómo el Ayuntamiento se está degradando hasta convertirse en un escenario de insultos, imposiciones y faltas de respeto constantes. Lo que debería ser un espacio de diálogo y acuerdos para mejorar Caudete está derivando en un espectáculo impropio de una institución democrática.
Especialmente grave fue lo ocurrido en la última comisión, donde el alcalde, José Miguel Mollá, y el concejal Francisco Castelló protagonizaron una situación de enorme tensión marcada por actitudes autoritarias y comportamientos basados en el “aquí mando yo”, incompatibles con el respeto institucional y el funcionamiento democrático que debe regir cualquier administración pública.
La oposición lleva tiempo soportando descalificaciones, interrupciones y dinámicas de imposición que rara vez trascienden a la ciudadanía porque muchas veces ocurren lejos de las cámaras, en comisiones y reuniones internas. Una situación que genera malestar incluso dentro del propio equipo de gobierno.
Los vecinos no nos eligen para alimentar el enfrentamiento, sino para debatir ideas, alcanzar acuerdos y trabajar por el interés general.
Es momento de recuperar el respeto, la dignidad y la altura institucional. Porque cuando se pierde el respeto dentro del Ayuntamiento, pierde toda la ciudadanía.