02/08/2019
CARTA ABIERTA DE UN VECINO EN RELACIÓN AL REVUELO CAUSADO POR LA CELEBRACIÓN DEL ENCIERRO CON VAQUILLAS DURANTE LAS PRÓXIMAS FIESTAS DE CEUTÍ 2019
Antes de nada, diré que hay cosas en la vida que no deberían estar ligadas a ninguna ideología política. Estas cosas son: el cuidado del medio ambiente, la igualdad entre hombres y mujeres, el respeto hacia los animales y el sentido común.
Me he animado a escribir esta carta debido a los múltiples comentarios que algunos vecinos y vecinas (por suerte, pocos) de mi pueblo han estado escribiendo en las redes sociales.
En dichos comentarios podían leerse cosas como “a quien no le gusten los toros, que no vaya”, “a mi tampoco me gusta el día del orgullo gay y no monto tanto espectáculo”, “es una tradición” o los ya típicos “el animal no sufre porque no le pegan” y “mucho quejarte de la vaquilla, pero luego seguro que comes carne”.
Esta carta pretende ser una mera reflexión, por lo que lo ideal sería que no tuviera ningún comentario y que las personas que lo deseen simplemente piensen en lo que aquí se describe (sé que es mucho pedir, pero vamos a intentarlo.)
Este ejercicio, además, requiere imaginación. Empezaremos con un supuesto:
Supuesto 1:
Imagínese a sí mismo un día cualquiera, caminando por la calle en un precioso día de verano. De repente, a lo lejos, ve a una persona en un parque. Esta persona está persiguiendo a los niños que se encuentran jugando en el parque, los zarandea, los persigue, los intimida, les lanza objetos pequeños que, a priori, no le ocasionan ningún dolor. Imagínese, ademas, que uno de esos niños es su hijo, su sobrino o su nieto. Seguramente no le parecerá un comportamiento correcto. Por eso, usted le dice que deje de hacerlo, que eso no está bien. La persona, a la que podríamos calificar de abusón y nadie lo negaría, le contesta: “Los niños no están sufriendo, no les estoy pegando. Si no le gusta, no mire”.
Quizá, en este punto, alguno de vosotros ya os hayáis replanteado vuestra postura. Otros, en cambio, quizá aún pensaréis cosas como que “no es lo mismo hacer eso con personas que con una vaquilla”. Pues bien, en ese caso, usted es como la persona del supuesto, usted es un abusón.
Por no hablar sobre el comentario del veganismo, en el que se pretende comparar una práctica de abuso gratuito hacia un ser vivo con la alimentación. Simplemente ridículo. No perdamos la cabeza: en la naturaleza, los animales carnívoros se alimentan de animales para sobrevivir, pero solo las bestias disfrutan con su sufrimiento.
Ya se modificó el famoso acto de los marranos en el barro. En 2017 se sustituyeron los marranos por unas bolas con números que había que encontrar entre el barro. Los premios eran algo parecido a un marrano y medio marrano (ya sacrificado). El acto fue un éxito. Todo el mundo contento. Nadie puso ninguna pega.
En Mula, el ayuntamiento ha abierto un proceso participativo en el que los vecinos han podido votar qué fiestas querían. ¿Por qué nadie pregunta a los vecinos de Ceutí qué es lo que queremos? ¿Por qué prefieren programar actividades conflictivas para crear conflicto en un ambiente que debería ser de fiesta?
Reflexionemos.