Nefer -

Nefer - La escritura también es un arte del que se puede disfrutar.

Vida
25/02/2015

Vida

15/02/2015

~~FlashBack Nefera Le Fay. En Busca de Mortis Gelu~~

Llevaba días caminando, andando por aquella tundra helada. Paso a paso, sus pies iban quedando marcados en la virgen nieve, dejando un camino de huellas. Sus piernas se tambaleaba debilitadas, sus manos tan solo tenían fuerza para evitar que el libro de vieja encuadernación, que estas sostenía, no cayera. Su vista, como su mente, se nublaba por momentos. Hacia medio mes que sus provisiones se habían agotado, consiguió seguir hacia adelante con alguna raíz que otra que había encontrado al escarbar entre la nieve.

Era consciente de que no podría mantener por mucho más tiempo aquel estado de inanición. Las rodillas comenzaban a fallarle, aún así, se tambaleó unos metros más. Hasta que no pudo soportar su propio peso y se hundió en la nieve. Su cuerpo se encontraba tendido sin fuerza, en medio de la nada. Su cabeza sus pensamientos bailaban entre un estado de consciencia e inconsciencia. La oscuridad del sueño cada vez se le hacía más apetecible que el brillo blanquecino del entorno y sus párpados fueron cediendo, hasta cerrarse del todo.

Sentía su pecho, subía y bajaba forzosamente, la cabeza le explotaba, los oídos le pitaban, Encogió su cuerpo levemente y volvió a sumirse en el reino de Morfeo.

Sus taponados oídos captaron un pequeño fragmento de una conversación no muy lejana - Estaba en el paso del Norte, ella sola- Decía una voz bastante grave, sin duda de un hombre. - ¿De verdad? ¿Ella sola? y ¿Traía esto?- Dijo otra voz esta vez femenina y bastante estridente. Quiso seguir escuchando, deseaba saber qué ocurría, sin embargo, el cansancio volvió a vencer.

Abrió su ojos, volviéndolos a cerrar con rapidez, cegada por la claridad de la luz, tan solo llegó a retener una imagen. La imagen de una figura oscura, masculina seguramente por el tamaño y tosquedad, contrastada contra la blanquecina luz. Quiso volver a abrir los ojos pero de nuevo cayó en un profundo sueño.

De nuevo volvió a despertar. Notaba como una suave piel la cubría, el peso de su cabeza sobre la mullida almohada. Paladeo la boca, la tenía seca, la lengua totalmente acartonada. Alzó las manos hasta sus ojos restregándose, desperezándose. - ¡Madre, despertó la chica! - Ese grito grave y sonoro la despertó del todo. Acababa de darse cuenta de que no sabía dónde estaba, ni de quienes eran esas voces, ni a quién pertenecía esa cama. Se incorporó con suma rapidez, quedando semi-sentada mientra abría sus ojos de par en par.

Pero repentinamente aquel sentimiento de ansiedad, de necesidad de huir, se desvaneció tan rápido como había surgido.

Se encontraba en una habitación espaciosa. Las paredes estaban estructuradas por piedras grisáceas, las cuales alcanzaban una altura de unos tres metros. El techo de mármol blanco con suaves vetas azuladas y cuidadosamente pulidos, al igual que el suelo, formaba preciosos y complejos entramados. Sin embargo la decoración de aquella estancia era de lo más escasa. Contaba con un escritorio y una silla de madera estropeada por la humedad que se respiraba en el ambiente, un pequeño baúl a los pies de su cama y nada más.

Fijó la mirada en el gran ventanal que había frente a ella. Pudo llegar a la conclusión de que se encontraba en una habitación bastante alta, ya que, tan solo veía el cielo encapotado por las nubes que negaban el paso de los rayos del sol. Aquella imagen nublada le resultaba de lo más apaciguadora. Minutos después de haber quedado totalmente hipnotizada por aquella imagen, torció su rostro hacia la izquierda.

Abrió los ojos de par en par, asombrada. Un joven de cabellos castaños y ojos verdosos la contemplaba en silencio. Nefera ladeo la cabeza observando con curiosidad al muchacho, totalmente en silencio, durante varios segundos. El por su lado se inclinó hacia ella con una sonrisa marcada en su rostro. - Por fin despiertas. Llevas dormida cinco días enteros. Pero veo que estás totalmente recuperada- El le hablaba con total naturalidad. Pero para ella, no había nada natural en aquella situación. Encogió su cuerpo abrazándose las rodillas, pegando su espalda lo más lejos posible de aquel joven- Vaya, perdón. Se me olvidaba presentarme- Soltó una ligera risa mientras se rascaba la cabeza- Mi nombre es...

05/02/2015
15/01/2015

~~FlashBack Nefera Le Fay~~
Era una noche de invierno, la humedad se podía oler en el ambiente mezclada con los aromas de las pocilgas y gallineros de los granjeros de aquel lugar. Nefera hacia dos días que había llegado a Agranon y aun no sabia exactamente que hacia allí.

Recorría un angosto callejón abarrotado de pintorescas tabernas donde servían comida local, diminutas posadas donde los viajeros podían descansar y comercios abarrotados de productos de dudosa procedencia, antigüedades de lo mas extrañas y objetos de lo mas estrambóticos. La joven se confundía entre la oscuridad y la neblina del lugar gracias a su habitual ropaje oscuro y su capucha los cuales ocultaban su delicado cuerpo. Fijo la mirada en una de los comercios su cartel decía “VulYhol” grabado en vieja madera, no pudo evitar sentir una atracción ante aquel cartel (Aquí hay algo para mi) se dijo a si misma mientras giraba el pomo de la puerta. Al entrar los tablones de madera de aquel deslucido suelo crujieron bajo sus pies. En la calle que dejo a su espalda comenzó a llover.

Dentro había libros y mas libros apilados sobre mesas, alineados en hileras de altos estantes y formando montañas en el suelo. El agradable olor a papel viejo le asalto la nariz. Un tufillo a polvo le hizo toser nada mas entrar. Detrás del mostrador había sentada una delgada anciana que dormitaba con la cabeza pegada a la pared. Se paseo por los pasillos atiborrados de libros, mirando los arrugados y desgastados lomos. Sus movimientos eran lentos al igual que su respiración así se movía ella ante los libros, ya fuera una pequeña librería de una ciudad olvidada o una biblioteca lujosa de cualquier palacio. Aun recordaba lo que su madre le decía de los libros. – Madre, ¿Cómo haces para descubrir estos tesoros?- Le preguntaba ella de pequeña refiriéndose a los libros, a lo que su madre siempre respondía lo mismo. – No los descubro, ellos me encuentran a mí-. Ella nunca se lo terminaba de creer aunque, conforme los años pasaron fue comprendiendo aquellas palabras de su madre.

Su mano se alargo hacia un estante, con pesados volúmenes, que había ya casi al final de la librería. Todos los tomos que había eran encuadernaciones desgastadas de piel, un batiburrillo desorganizado de diferentes temas. Libros de historia, volúmenes de cartografía, manuales de forja todos parecían ediciones originales, libros en numerosos idiomas algunos de los cuales no fue capaz de identificar. Sus dedos se deslizaron sobre el borde de aquel estante y se detuvieron en el lomo de un delgado libro, con letras plateadas y agrietadas. Lo apreso cuidadosamente y lo extrajo de su estrecho nicho. Lo agarro con ambas manos y lo sostuvo a la altura de sus ojos. Desempolvo la tapa con un ligero soplido y leyó el deteriorado titulo.

En la cubierta no había nombre del autor ni ilustración alguna, únicamente la desgastada piel ya grisácea con su inscripción en pan de plata. Lo abrió por la primera pagina leyendo las tres primeras frases y tras esto cerro el libro. Enfiló el pasillo hacia el mostrador y al llegar despertó a la anciana haciendo sonar una campanilla. - Me llevaré este- dijo. Se retiro la capucha por primera vez en el interior de la diminuta librería, dejando ver su negro pelo refulgente de reflejos azulados sujeto con un palo a una especie de moño despeinado. Sus manos se dirigieron a una pequeña bolsa de piel marrón que colgaba en su cintura, depositandola en el mostrador como pago a la anciana. - Tiene una librería magnifica - La mujer le sonrió de forma cálida a pesar de haber dejado al descubierto sus dientes torcidos y negruzcos, lo que hizo que la joven respondiera con una fugaz mueca de sonrisa. - Me llamo Nefera, Nefera Le Fay - dijo, aunque ni ella misma comprendía por que lo hacía. La mujer asintió, como si confirmara su declaración y le hizo un gesto de despedida con la mano - Por favor vuelva cuando lo desee, señorita Le Fay- El suelo de la entrada volvió a crujir cuando Nefera se disponía a salir de la tienda. Se guardo el libro bajo su negro abrigo de piel y volvió a colocarse la capucha mientras se alejaba caminando bajo la lluvia.

Corramos aventuras, fantasías, sueños y deseos a través de la narración escrita. ;)
13/01/2015

Corramos aventuras, fantasías, sueños y deseos a través de la narración escrita. ;)

12/01/2015

~~ Max Part 1 ~~

La noche era cerrada una leve calima recorría las calles disipando la tenue luz de las escasas farolas, colocadas desordenadamente entre las estrechas callejuelas, aunque esto nada influía al joven descansando en su cama del cuarto piso del número diez de la calle Genic de Toronto, Canada. Tumbado de medio lado, con la boca semi abierta, abrazando a su mullida almohada de plumón de oca se encontraba Maxi, un joven de cabellos dorados, tez pálida y ojos verde esmeralda ocultos bajo sus parpados poblados de largas pestañas negras. Entre las sombras de su habitación, en la nocturnidad, el sueño de Maxi se vio truncado por un escalofrío surcando su columna vertebral haciendo que su fino bello se elevase erizándose sobre su piel. Abrió los ojos adaptando sus pupilas a la escasa luz de aquella habitación, escudriño con la mirada algo inusual aunque no sabía bien que buscaba. Entre sombras provocadas por la noche y la silueta de sus muebles no vio nada, incorporo su cuerpo semi-sentado sobre la cama destapando la mitad de su cuerpo, dejando al aire su desnudo torso. Notaba el frio en su piel a pesar de ser pleno verano el clima de su habitación se antojaba ártico, levanto pesadamente su cuerpo de la cama irguiéndose sobre sus dos pies mientras con sus manos restregaba sus ojos aun adormilado y confundido comenzó a caminar a tientas en la oscuridad de su piso, cogió una camiseta cubriendo su trabajado busto intentando disipar aquella horrible sensación de frio que calaba hasta lo más hondo de sus huesos. Recorrió el largo pasillo hasta la cocina, abrió un pequeño armario sobre el fregadero cogiendo un vaso de tamaño algo más grande de lo habitual de un fino cristal y abrió el grifo dejando que el agua cayera al vaso llenándolo casi hasta sobrepasarse. Cerro el grifo con un leve movimiento de su mano derecha pues la izquierda sujetaba el rebosante vaso, acerco el canto del cristal a sus labios y comenzó a beber. Los pocos segundos que le costó beberse toda aquella agua se hicieron eternos en plena oscuridad de la noche. Termino de beber aquella refrescante agua que contenía aquel vaso de fino cristal tintado de color morado, su bebida le había despejado si, sin embargo, no había saciado su sed. Repitió el proceso tres veces más y conforme más bebía la sensación de sed se hacía más insoportable. Dejo el vaso sobre el metálico fregadero provocando un pequeño tintineo del cristal chocando contra el trabajado aluminio, redirigió sus pasos hacia el gran ventanal de la cocina mientras llevaba sus manos hacia su garganta notando el ardor de sed en ella y la pesadez del litro de agua en su vacío estomago le hacía llevar un paso más lento. Corrió las cortinas observando la nada pues solo se veía niebla y pequeños haces de luces anaranjados que supuso bien eran las farolas, nada estaba fuera de su lugar, todo era igual que siempre pura rutina, excepto aquella pavorosa y exasperante sensación de sed que no cesaba. Cerro fuertemente los ojos intentando tragar saliva pero nada pasaban por su garganta la boca seca, su garganta ardiendo, su estómago rebosante de agua y aquel inexplicable frío. Giro su cabeza observando un pequeño termostato colocado en una baldosa de las blancas paredes de la cocina, 38º debería estar acalorado, sofocado, ahogado por el calor y aun así notaba frío dentro de él.

10/01/2015

~~ FlashBack Nefera Le Fay (17 años)~~

* Jötunheim hogar de gigantes de roca y hielo o más conocidos como Jötnar, altas montañas de piedra caliza cubiertas de nieve de arriba abajo entremezclándose con las explanadas nevadas y los extensos lagos de agua completamente congelada. Bajo un gran abeto se alzaba una cabaña o más bien una posada para gigantes. En su interior un gran fuego calentaba a todos aquellos que buscaban cobijo alrededor de la chimenea. Todos hablaban, reían, cantaban, contaban historias y leyendas, la comida llegaba a las mesas con rapidez mientras los Jötnar la devoraban, el alcohol corría por doquier calentando los gaznates de todos los presentes. Apartado un gran gigante se sentaba alrededor de una mesa redonda de madera, su nombre Belgermir, cenaba plácidamente con sus compañeros. Llevaban más de 26 meses lejos de su hogar, sus esposas, sus familias. Desde que Nefhmir fue inundado por la sangre acuosa de Ymir, abuelo de Belgermir, este había quedado junto a su esposa como último Jotun o gigante de la escarcha y entre ellos dos crearon una nueva raza. Tantos meses fuera de casa luchando por la existencia de su raza estaban volviendo locos a aquellos Jotun. La taberna de aquella posada se fue vaciando conforme la noche se acercaba quedando solo el dueño, su joven esclavizado ayudante y Belgermir con sus cuatro compañeros a los que hablaba* Es duro compañeros, lose, yo también echo de menos nuestro hogar, nuestra comida casera, nuestras bebidas! * Dijo dándole fuerza a sus últimas palabras con un gran golpe de su jarra de cerveza sobre la astillada mesa* y el tacto de nuestras mujeres... * En aquel instante en mitad del discurso de Belgermir la puerta se abrió provocando un chirrido el cual hizo que todos los presentes giraran hacia la entrada mientras la puerta seguida de otro chirrido y un ruido seco y chocante se cerraba tras un joven, apenas una niña. Los gigantes la miraban extrañados, no era común que una raza no gigante viajara por aquellas tierras y menos una niña. La joven bastante desarrollada para sus escasos 15 años se adentró en la posada hasta la barra, con facilidad se aferró con sus manos a la silla y escalo hasta lograr aposentarse sobre la silla la cual de por si triplicaba su tamaño. Retiro su capucha dejando ver una fina cabellera de negro pelo recogida grácilmente en un moño ya despeinado. Su pálida tez hacia destacar sus largas y tupidas pestañas que enmarcaban unos ojos azules pálidos y fríos. El silencio ahora reinaba en la posada, Belgermir no podía evitar mirar aquella delicada fémina la cual apoyo el puño sobre la barra, abriéndolo y dejando caer dos docenas de brillantes piedras preciosas* Comida y algo de beber * Dijo la adolescente sin levantar la mirada hacia los trabajadores de aquella posada. Mientras la comida se posaba frente a ella Belgermir abandono su mesa acercándose a ella sin ningún miedo ¿Cómo iba a temer a una criatura tan delicada? apoyo su codo sobre la barra posando su cuerpo de medio lado y con la mirada fija sobre la joven mientras le decía* Yo soy Belgermir rey de los Jotun, aunque supongo que ya me conocerás.. * dijo este con total confianza de que su historia era conocida por cualquier criatura que mereciera la pena, aunque ante sus palabras la joven ni se inmuto simplemente negó con la cabeza mientras daba un sorbo a su cuenco de sopa*..Supongo que eres joven para conocerla * se justificó el gigante* ¿Quién eres? ¿Qué haces tan alejada de tu hogar? * La joven permanecía en silencio ante las preguntas del nieto de Ymir, seguía sorbiendo su sopa disfrutando de su fuerte sabor, al terminar el cuenco aclaro levemente su garganta* Mi nombre es Nefera.. Nefera Le Fay y solo estoy de paso * Le dijo contundentemente al gigante, este frunció el entrecejo ante el hablar de la joven* Una niña tan sola, tan pequeña * comenzó a decirle mientras alzaba la mano hacia su mejilla acariciándosela con el dorso de su áspera mano* tan frágil, delicada y.. *Alzo sus cejas levemente al notar el tacto de la tersa piel de Nefera* fría... * Alargo sus brazos con intención de atraparla pero en el instante que sus brazos chocaban uno con otro se dio cuenta de que la joven ya había saltado de la silla, había recorrido la posada y se encontraba frente la puerta la cual abrió con rapidez. Belgermir profirió un rugido que hizo temblar los cimientos de aquella cabaña y salió a paso raudo tras ella siguiendo las pisadas de la joven en la virgen, pura y blanca nieve* ¡¿Quién eres?! ¡¿Por qué tan fría?! Vuelve, los seres fríos se lo pueden pasar muy bien entre ellos!! * Nefera corría todo lo que sus piernas le dejaban, la noche ya había caído, apartaba constantemente ramas que se cruzaban en su camino por el bosque. Escuchaba los gritos del gigante y como cada vez este se acercaba más y más. Un último paso en el que la joven engancho su pie izquierdo en las raíces de un gran árbol, tropezando y cayendo por una breve cuesta la cual era la orilla de un enorme lago congelado desde hacía siglos. Se levantó con rapidez sacudiendo la nieve de sus oscuros ropajes observo el hielo mientras su respiración acelerada revelaba su posición, giro la cabeza hacia atrás. Ya veía a Belgermir, oía sus pasos y gritos, sentía cada paso de el en la tierra. Respiro hondamente y con cuidado de no resbalar comenzó a cruzar el lago, su única escapatoria* Vamos niña!! No huyas, ven con Belgermir!!! * Gritaba el mientras posaba uno de sus enormes pies en la orilla del lago, rio como un poseso al ver a la joven correr incansablemente por la mitad del lago. Sin temor Belgermir inicio su paso por el lago, ni cinco pasos tuvo que dar antes de alcanzar a Nefera* Este juego a sido muy divertido niña, pero ahora me toca jugar a mi * Dijo este mientras su aliento se veía salir de su boca a cada bocanada de aire que soltaba, Nefera no puedo evitar sentir el pánico, el terror en su cuerpo. Se giró hacia el quedando completamente paralizada ante aquella bestia. Con su respiración aun agitaba buscaba a su alrededor la manera más certera de huir, a la vez que el gigante lograba alcanzarla con sus manos* ya eres mía.. * Murmuro Belgermir en el mismo instante que un estrepitoso ruido les sobresaltaba a los dos, las placas de hielo habían comenzado a moverse, una grieta se creó bajo los pies del gigante y el agua había comenzado a humedecer su piel. Aprovechando la confusión Nefera se zafo de sus manos alejándose varios metros del gigante* Que es esto?! * Grito el confundido mirando sus pies, dio dos pasos hacia atrás con lentitud intentando alejarse de aquella grieta. Pero la grita no se quedó atrás siguió sus pasos agrandando su longitud y anchura, el gigante atemorizado empezó a correr hacia una de las orillas pero en el momento que su pie se posó en el hielo, para dar el primer paso, este se quebró por completo convirtiendo aquella enorme placa de hielo en miles de virutas pequeñas de hielo haciendo que el pesado cuerpo de Belgermir cayera al agua, este pataleaba y arañaba la orilla nerviosamente, pero el agua no ayudaba la corriente le arrastraba hacia el fondo como si aquella calmada agua tuviera más fuerza y presión que cualquier cascada. En el momento que sus dedos se soltaron de la orilla y notaba su cuerpo cada vez más cansado de luchar contra el agua, se rindió, dejo de luchar. El agua presionaba su pecho impidiéndole respirar, mareado por la falta de oxígeno su vista comenzó a nublarse, abrió sus ojos por última vez mirando la orilla donde la joven Nefera le observaba colocándose la negra capucha la cual ocultaba su rostro por completo*

05/01/2015

~~PRIMERA LUNA MENGUANTE.~~

En una pequeña ciudad de Navarra, llamada Estella se cuenta una leyenda... Una historia marcada en los caminos de los montes de esa pérdida ciudad. En la época de la santa inquisición, en una de las primeras noches primaverales. Una joven fémina de nombre desconocido vivía, o más bien sobrevivía entre sus calles, trabajando para los adinerados horas incluso días enteros sin dormir por dos míseras monedas mal pagadas las cuales más de la mitad eran impuestos para la iglesia, su única alegría, sus pequeños paseos nocturnos hasta el límite de Estella y Arbeiza. La joven caminaba por las calles de la ciudad ataviada con un corpiño morado y una falda negra, su pelo negro caía revuelto y despeinado brillando bajo el haz de la luna. Cruzo el rio Ega por una pequeña pasarela de madera ya envejecida por el paso del tiempo. Siguió caminando hasta llegar a una pequeña senda medio oculta entre la maleza de un tupido bosque del monte de Santa Bárbara. Continuó el estrecho sendero entre pinos y chopos, mientras oía correr el agua del rio. La primavera se olía en el aire, se apreciaba como todas las flores cerraban sus pétalos hasta los próximos rayos de sol, se oía el ulular de un búho cercano que la hizo pararse y observar entre los árboles. Se sorprendió al ver una pequeña llama azulada flotando en el aire sobre la orilla del rio. Dejo atrás el camino y se adentró en el salvaje bosque entre zarzas y enroscadas raíces que sobre salían de la tierra, se sentía hipnotizada, atraída por aquella luz, aquella extraña llama. Pero la luz seguía avanzando por la orilla, esta anonadada por la hermosura de ese pálido azul, encandilada por su luminosidad, la siguió deseosa de atraparla, de tocarla, de sentirla. Cuando en mitad de aquel bosque se abrió una pequeña explanada redondeada, la llama se paró en el centro, y la hipnotizada joven alzo la mano con el deseo irrefrenable de tocarla. Al rozarla sintió el frio en la yema de sus dedos, pero noto como un calor apacible la comenzaba a recorrer por dentro, se sentía en paz y feliz. A la mañana siguiente con el primer rayo de sol la joven abrió los ojos. No recordaba nada más allá de la sensación de tocar aquella luz. Se levantó en aquel claro sacudiendoendose el musgo y la hierba de sus ropajes. Y tras horas buscando, encontró el pequeño sendero y lo retomo para volver a la ciudad. Ella impresionada por lo ocurrido la noche anterior lo conto y lo grito a los cuatro vientos en la ciudad. Al par de días toda la ciudad sabía la historia de la joven y la extraña luz, y cuando digo todos es todos pues la iglesia y la santa inquisición también oyeron aquella historia. Buscaron a la joven por todos los palacetes, iglesias, casas y chabolas de tierra estella hasta que dieron con ella en una vieja chabola de maderas medio podridas. Toda la ciudad se reunió en la plaza la ya famosa joven del bosque iba a ser juzgada públicamente. El juicio fue como siempre atemorizador. Sin escuchar, sin testigos y con solo la idea preconcebida y juiciosa de un rumor la condenaron por brujería. El capitán del lugar, guardia de la santa inquisición, busco aquel extraño claro del bosque, decidió que acabaría con ella en el mismo sitio donde se originaron sus pecados y sus actos malogrados y hermanados con satán. Las maderas estaban listas, los observadores de aquella ejecución lo miraban atemorizados y expectantes, en el centro de la madera un gran mástil y en el atada con una cuerda que enroscaba todo su cuerpo la bella joven. Cuando la noche estaba a punto de caer sobre ellos encendieron las antorchas. La condena era sencilla, si era bruja se podría salvar, pero si era inocente moriría por su fe. Encendieron las maderas que rodeaban a la joven y las llamas crecieron con gran rapidez buscando los pies de aquella joven. En el instante en el que el primer rayo de luna menguante se cruzó con el último rayo de sol de aquel aciago día de primavera un destello cegó a todos los presentes. Cuando recuperaron la vista observaron como las llamas se habían tornado de un color azul pálido. Todos contrariados solo podían observar aquella escena de la joven quemándose entre aquellas llamas azuladas. Pero extrañamente la joven no gritaba, no se revolvía, no daba alaridos. Su semblante era apaciguador, tranquilo y feliz con una amplia y muy dulce sonrisa que curvaba sus labios con ligereza. Hay muchos finales de esta leyenda, algunos dicen que murió, otros que se salvó y desapareció entre las llamas.. Nosotras preferimos el otro final... El cuerpo de la joven murió dejando liberada su alma de la esclavitud llevada en su vida. Lo que si es cierto, es que fue la última joven condenada por brujería y quemada en una hoguera de tierra Estella.

04/01/2015

--Expresar con Libertad--

Entro en una confrontación, contraposición, colación... Mi mente se turbia ante los acontecimientos. No sé qué pensar, que sentir, veo aquellas imágenes; retorcidas, ensortijadas, tortuoso camino hacia la claridad. Una discusión, una mirada de desprecio, una sonrisa falsa, odiarte a ti misma. Plato principal de nuestro día a día. Elegir entre ser despreciado o ser igual, destacar dentro de la normalidad. "Normalidad" dichosa palabra elegida por unos pocos, teniendo que acoplar nuestra vida a ella. Sólo quiero ser yo misma, soló deseo mirar al espejo y no despreciar esa percepción, sólo quiero ver una efigie donde no haya pugna. Pistolas, comida, bombas, publicidad, sangre, moda, muerte, racismo, machismo puro fascismo. Aprender de tus errores, debatir y luchar por tus ideales, creencias, cultura, tú integridad como persona. Saber defender tú individualismo. Seguir siempre hacia adelante llegando a ese brillo, luminosidad tan esperada. Simplemente, conseguir vivir juntos, hermanados con unidad dentro de nuestra propia independencia, utopía le llaman. No estar callada, expresar con libertad; cantando, hablando, riendo, bailando, saltando, llorando ¡¡ AMANDO!!

Tú.
30/12/2014

Tú.

Tiro Certero.
30/12/2014

Tiro Certero.

Tan solo respira.
30/12/2014

Tan solo respira.

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