04/09/2026
¡Madre mía la que se armó ayer en el club de lectura con “Nazarena”! 🪵🖤
La novela de Karina Sainz Borgo es un caldero hirviendo y, de hecho, la confesión generalizada ayer fue que a la mayoría nos costó un mundo pillar todo lo que la autora quería transmitir. El libro está tan infectado de simbologías, metáforas ocultas, delirios y presagios que no sabíamos lo que significaba exactamente
Aun así, desbrozar esa selva juntos fue lo mejor de la tarde. Empezando por la propia ambientación, La Araira (esa hacienda donde pasa todo) no es una casa, es una ratonera. Nos atrapó esa atmósfera asfixiante de gótico caribeño que se siente en el polvo, en el calor y en los bichos.
Y luego, claro, El nido de víboras: Hablamos muchísimo de las ocho hermanas Della Vicenza. Esa relación tan retorcida donde el amor de familia se confunde con la sumisión y la crueldad... Porcia nos dio escalofríos y la sombra de la madre (Inocenta) nos dejó mal cuerpo.
Pero el debate gordo vino con la protagonista. Esa obsesión enfermiza por barrer el patio de madrugada para “limpiar” la desgracia... ¿está loca? ¿está maldita? ¿Es toda una alucinación por la culpa del matricidio? Ahí es donde casi todos nos perdimos en las metáforas de la autora, pero el debate estuvo muy bien.
Y por si fuera poco, ¡la otra línea temporal! 🧩 Intentamos descifrar cómo encajaba Brígida y su relación con el misterioso violinista Mendito. Esa dualidad de narradoras nos fascinó tanto como nos descolocó.
Al final, rascando un poco más allá de la prosa (que es preciosa pero densa, con un aire a Juan Rulfo y a Lorca brutal), coincidimos en que la ruina de esta familia no es más que la radiografía de un país que se desmorona por la violencia.
En resumen: una lectura exigente, incómoda, cruda y llena de capas que nos ha obligado a exprimirnos el cerebro. De esos libros que no te dan el trabajo mascado.
Así que, terminamos la velada en la bodega ya que “El vino cura cualquier sobredosis de metáforas”😉