24/06/2022
El Mami . Dirección artística y acompañamiento al jurado. Madrid (1965)
“El Mami” pertenece a una generación de guitarristas (la denominada Generación de El Mami) que crecieron al calor de las peñas flamencas, tan queridas en el Madrid de los 70, los 80 y parte de los 90.
Un cúmulo de circunstancias adivinaron en los aficionados de su barrio (Vallecas) el talento de un casi niño autodidacta. Su capacidad y su técnica llamaron la atención a Pedro Lastre. Su potencial como guitarrista en la cima de los intérpretes acompañando al cante, le dio el paso a las clases de Ramón Montoya, gracias al mecenazgo de la Peña Fosforito de Madrid.
El Mami es un conservador del flamenco, uno de los guitarristas más enciclopédicos que existe en la actualidad en el acompañamiento al cante.
Desde los 19 años viene recibiendo premios, siendo reclamado por cantaores y cantaoras, por las peñas, por los tablaos de Madrid y por compañías de baile flamenco. Desde su decisión de convertirse en profesional ha ganado premios como: Primer Premio de Guitarra Flamenca de Madrid “Molino Rojo” (1984), Segundo Premio de Guitarra Flamenca “Festival Internacional de Cante de las Minas” (1985),
Primer Premio de Granainas acompañando al cante “Festival Internacional de Cante de las Minas” (1990), etc.
Ha trabajado con artistas de la talla de José Mercé, Chano Lobato, Rancapino, Carmen Linares, José El de la Tomasa, El Chato de la Isla, El Torta, Pitingo, Mariana Cornejo, Manuel Mairena, Fosforito, Paco Toronjo, Chaquetón, José Menese, Gabriel Moreno, Enrique Morente, Chocolate y un largo etcétera.
También ha acompañado a bailaores y bailaoras como Sara Lezana, Paco Valdepeñas, Farruco, El P**a, Manolete, El Güito, El Pelao, Faico….
Además de haber sido el guitarrista de la emblemática Peña Chaquetón de Madrid y fiel escudero de su gran amigo Pablo Tortosa, ha participado en su Peña (Asociación de Amigos de Flamenco “El Mami” – 1995 hasta ahora).
Teniendo en cuenta esta experiencia, es lógico pensar que ha paseado por medio mundo, alcanzando a visitar los 5 continentes. Pero una de sus facetas que más le gusta es la transmisión del conocimiento y el sentimiento (los sentimientos) del flamenco. Al mismo tiempo que de joven decidió dedicarse al toque, concibió su profesión como los más antiguos: tocar y enseñar, enseñar y aprender, aprender y transmitir.