07/10/2023
Cuando acudo a la biblioteca del barrio me asomo a sus estanterías igual que hacen los niños cuando se inclinan sobre el brocal de un pozo para atisbar su fondo: con cierto temor pero también con una curiosidad invencible. Y es a partir de ese momento que se pone en marcha una especie de lógica subterránea que me hace resbalar los ojos por encima de un montón de lomos hasta que la mirada queda encasquillada y de ahí ya no pasa. Tal y como sucedió esta misma mañana con `Superhombres Ibéricos´, el único tocho de toda la balda que, erguido y arrogante, se me enfrentaba con despampanante descaro, marcando además paquete carpetovetónico, creo yo que a mala fe y sólo por zaherir. Y por si esto fuera poco, y para más inri, se encontraba en la sección `novedades de cómic´. Un libro publicado en 2015, sí. Pero ya se sabe, mis queridos guajes, que los `supermanes´ deben ser del interior de Euskadi y se ponen donde les da la gana. ¡Faltaba más! Y respetable en cualquier caso, porque a ver quién es el guapo que le echa gónadas para indicar a los apolíneos efebos de la portada (Pumby incluido) que circulen, que ése no es su sitio. Aunque bueno, si me preguntáis a mí, yo los hubiera puesto en `recomendados´, sólo por quien firma la obra, más que nada, que con eso me basta. Nada menos que uno de los pocos sabios que nos van quedando: don Pedro Porcel. O sea, el abuelito que todos necesitamos y que, en algo más de 300 páginas de divertida erudición profusamente ilustrada, se pasea por casi dos siglos de cultura popular como Peter -nunca mejor dicho- por su casa. Conste además que estoy hablando de una eminencia de las de tronío y tentetieso, no de las que pueblan Facebook `copiapegando´ la Wikipedia e inventándose infancias y recuerdos que jamás existieron. Pero allá cada cual con su particular historieta a cuestas. Yo por mi parte no titubeo y hoy me atrinchero (sin armas) en El Desván del Abuelito, leyendo uno de sus magníficos libros. Y también sonriendo al pensar que a veces -muy pocas, es verdad- madrugar en sábado tiene premio.