04/02/2026
Gatos, escobas, sombreros de pico... ¿Qué tiene que ver la imagen que tenemos de las brujas con la cerveza?
El imaginario colectivo sobre las brujas puede tener su origen en el mundo de la cerveza. Esta bebida era producida generalmente por mujeres, que se retiraron por miedo a ser acusadas de brujería.
¿Cuál es la imagen que nos viene a la mente cuando hablamos de brujas? Seguramente, mujeres vestidas de colores oscuros, con sombreros puntiagudos, la imprescindible escoba, una gran marmita en la que preparan sus pociones y probablemente acompañadas de un gato. Gran parte de estos tópicos podrían tener su origen en un hecho histórico: esa indumentaria que “identificaba” a las brujas era, en realidad, propia de las mujeres que se dedicaban a la fabricación y venta de cerveza, las llamadas alewives en inglés.
En algunas comunidades del norte de Europa y de las colonias americanas, las mujeres que fabricaban cerveza empezaron a ser vistas con sospecha y se las acusó de mezclar pociones en sus brebajes. Las sospechas también recayeron sobre los gatos, que presuntamente podían ser familiares -espíritus sobrenaturales- o las propias brujas transformadas mediante poderes diabólicos.
Históricamente, la producción de cerveza era considerada una ocupación de mujeres puesto que pertenecía al ámbito doméstico. Durante la Edad Media, las tabernas y mesones eran algunos de los negocios con mayor presencia de mujeres, que se ocupaban desde la fabricación de la bebida hasta, a menudo, la gestión del propio local. Las que eran particularmente buenas y producían cerveza de gran calidad también la vendían en los mercados: así podían conseguir unos ingresos extra o, en el caso de que fueran viudas, incluso mantener a su familia.