07/05/2026
Resulta llamativo que quien ahora apela al interés general, a la ética pública y a la defensa “del común” realice estas afirmaciones desde un grupo privado y señalando políticamente a quienes discrepan, en lugar de promover un debate abierto, transparente y respetuoso entre todos los vecinos.
La historia de un pueblo no puede utilizarse como herramienta para desacreditar a quienes defienden una alternativa distinta a la demolición. Mucho menos cuando se hacen acusaciones graves sobre hechos ocurridos hace más de un siglo sin aportar documentación oficial que las respalde. La gestión pública debe basarse en expedientes, informes técnicos y transparencia, no en relatos interesados ni en juicios morales hacia quienes piensan diferente.
Desde el PSOE de Guadamur no se está defendiendo ningún interés privado. Se está defendiendo algo plenamente legítimo: que antes de gastar una elevada cantidad de dinero público en comprar, derribar y urbanizar, se informe con claridad a los vecinos sobre el coste total de la operación, los informes existentes, el proyecto definitivo y las alternativas posibles.
Defender la rehabilitación y reutilización de un inmueble para fines sociales, culturales o municipales también es defender lo público. Y pedir transparencia, participación y planificación no convierte a nadie en enemigo del pueblo, sino en representantes responsables de muchos vecinos que merecen explicaciones.
El verdadero debate no debería centrarse en señalar ideologías ni en repartir certificados de quién defiende más al pueblo, sino en responder con datos y documentación a preguntas que siguen abiertas y que afectan directamente al presente y al futuro de Guadamur...