28/05/2026
La Residencia también es Familia.
Sí, aunque a muchos les sorprenda. Y me gustaría compartir esta historia con vosotros para que podáis entenderlo.
Ayer falleció Pepe.
Pepe ingresó hace más de año y medio en la residencia junto a su esposa Pili. Los achaques de la edad cada vez iban a más, y el deterioro cognitivo empezaba a asomar. Querían estar en un lugar donde estuvieran atendidos, cuidados y sobre todo, juntos.
En las primeras semanas fuimos conociéndonos y adaptándonos mutuamente. Nuevas rutinas, compañía, espacios… Con el tiempo comenzamos a conocer sus gustos, aficiones y carácter, pudiendo proporcionarle momentos y espacios significativos, afines a sus gustos, aprendimos a saber llevarle, a consolarle cuando se sentía decaído, a cuidarle cuando se encontraba más pachucho, a calmarle cuando se sentía agitado o alterado. Y poco a poco, nos fuimos queriendo.
Pepe era nuestro mejor comercial. Cuando una familia acudía a conocer el Centro, Pepe se acercaba y de manera espontánea y sincera manifestaba: “Esta es la mejor residencia”, “estamos mejor que en un hotel”, “la mejor directora, el mejor personal”. A mí me daba apuro, se me saltaba la risa y les decía: “Os prometo que esto no está preparado”.
Tenía su carácter y peculiaridades, como todos nosotros. Eso es lo que nos hace a todos únicos e irrepetibles. Pero se hacía querer. Pepe era agradecido con quien le cuidaba, siempre dispuesto a apoyar al que lo necesitaba física, anímica y espiritualmente. Proporcionaba consuelo a muchos compañeros, escucha y consejo.
Ahora que se nos ha ido junto al Dios al que tanto amaba y en el que tanto confiaba, Pili se queda aquí, pero no sola.
En las últimas 24 horas han sido muchos los residentes que se han acercado a ella. Una residente ha querido compartir habitación con ella esta noche para que estuviera acompañada. Otros se han acercado a mostrarle su cariño y apoyo. Y muchos, muchos de ellos, le han verbalizado: “Tranquila, no estás sola”.
Y no sé a vosotros, pero dentro de la tristeza de estos momento, a mí se me enternece el corazón con la cantidad de amor que nos rodea.
Escribo estas líneas a las 11:00 de la mañana. En un ratito varios de nosotros, residentes y trabajadores, nos acercaremos a la iglesia donde se celebrará su funeral para despedir a Pepe y para acompañar a su familia, que desde hace muchos meses, también es la nuestra.
Gracias Jose María, Cristina y Juancho por la confianza y cariño que habéis depositado en nosotros para cuidar a vuestros padres. Continuaremos con esta labor durante todo el tiempo que nos permitáis.
Y a ti Pepe, en Otazu te vamos a echar mucho de menos.
Con cariño de todo el equipo que conformamos la Residencia CleceVitam Otazu.