13/05/2021
Es triste que una persona tenga la misma visión de camino, que intenta avanzar y vuelve a la casilla de inicio, que se levanta y vuelve a caer. Una ruleta rusa que marea, quieres que acabe pero no sabes parar esa “atracción”.
Curioso que parezca de hechizo, dar vueltas como una noria de feria que no frena.
Mientras estás en ese círculo sientes envidia de lo que te rodea; dentro de esa noria ves como los de fuera sobreviven al in****no que, dentro de ti, estás viviendo. Y sientes celos, quieres frenar la atracción de feria y comenzar a correr, en línea recta. No quieres volver a pasar por lo mismo. Quieres ser libre de la monótona pesadilla que estás viviendo. Es constante. No quieres eso.
Llega un momento en el que estar atrapada no está en tus planes, que no sabías como decir adiós pero te armaste de valor. Da igual con que lo hayas hecho, como si de tu amuleto de la suerte se tratase y lo apretases con todas tus fuerzas para que te de la valentía suficiente de poder erguir las líneas que se doblan y se repiten una y otra vez.
Ese momento es épico, el ciclo constante se cierra. Echas la llave, no vas a volver a pasar por ahí, no lo vas a permitir, te has armado de valor. Ahí es donde realmente se gana obtienes superación, lucha y valentía.