05/05/2026
Hay desayunos informativos…
y luego hay desayunos que te dan ganas de brindar por la vida, aunque sea con café y pastas.
Hoy tocaba lo segundo.
“Este es el camino. Podría haber sido otro.” Delibes sirviendo a Semper la frase perfecta para su vuelta al ruedo.
Y oye, menos mal que no.
Porque entre tanto drama, va alguien y reparte algo rarísimo: simpatía.
Sí, simpatía. En política. Qué fantasía.
La alegría, la serenidad y la entereza contagian más que el miedo.
¿Es muy inocente decir que me ha contagiado el buen rollo, que ha salido con las ganas de celebrar que de discutir?
Y como si el día quisiera rematar, horas después, en la otra punta de Madrid, reencuentro con Borja Sémper y la luminosa Bárbara.
Más contenta todavía.
Valiente, sí.
Pero no por lo obvio.
Por lo difícil: ser moderado, respetuoso, centrado… hoy. Que la trinchera renta es, en esta sociedad fratricida, una obviedad, que lo valiente es parar el balón, escuchar y dialogar no lo es tanto.
Eso, ahora mismo, es casi heroico.
Como escribió Jaime Gil de Biedma:
“Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde.”
Pues eso. A vivirla. Y a contagiarla.
Gracias por la obligada reflexión.