“Lo más importante es despertar el afán de leer en los que no lo sienten, pues sólo cuando todo español, no sólo sepa leer–que no es bastante-, sino tenga ansias de leer, de gozar y divertirse, sí, divertirse leyendo, habrá una nueva España.” Manuel Bartolomé Cossío
En este párrafo, el director de las Misiones Pedagógicas identifica el problema fundamental que a principios del siglo XX impedía el
desarrollo del país, la alfabetización cultural. Un siglo después, el mismo país presenta un problema semejante, la falta de alfabetización científica. Y podríamos decir, como Cossío, que no basta con conocer la ciencia, sino que se deben tener ansias de aprenderla y divertirse con ella; divertirse cuando se explora cómo es la Naturaleza, se descubren sus leyes y se elaboran modelos. Solo así la formación científica en nuestro país alcanzará los niveles de aceptación que se precisan. Nuestro programa de alfabetización científica se dirige a los maestros, de manera que formen a sus alumnos para que entiendan el mundo en el que van a vivir, un mundo en el que la gran mayoría de fenómenos con los que conviven no son accesibles a nuestros sentidos ni se entienden sin haber asimilado sus modelos. La ciencia, además, constituye un espacio virtual en el que los alumnos desarrollan, sin límite, sus poderes de creatividad e ingenio.