21/10/2026
¿Pueden, entonces, las empresas buscar cualquier propósito? ¿Pueden hacer negocio con todo? ¿Es todo susceptible de seguir las reglas del mercado y, por tanto, la maximización del beneficio? En estos días, el libre mercado y el capitalismo vuelven a ser objeto de críticas en la calle por parte de quienes cuestionan que todo pueda estar bajo su lógica...
.. Distingamos algo que es invisible a los ojos, siguiendo esa descomposición cartesiana. Definiremos rentabilidad como la viabilidad y sostenibilidad económica de un proyecto donde diferentes medios con valor contribuyen a su mantenimiento adecuado, mientras que la maximización de beneficio responde al aumento del beneficio de los inversores de un proyecto, sin importar los medios o supeditando la protección de esos medios al fin económico. Esta aclaración nos sirve para entender dos cosas. Por un lado, que habitamos dentro de un marco donde lo que se busca es la maximización del beneficio, es decir, que cuando hablamos de empresas lo hacemos desde un pensamiento y moral instrumental o lógica de mercado capitalista. Por otro lado, al separar ambos conceptos, podemos desplegar nuestro pensamiento crítico creativo revisando y redefiniendo el marco de rentabilidad en el que queremos hacer empresa; es decir, no siempre la rentabilidad implica la maximización del beneficio. Pero ¿podrían las empresas y el mundo tener otra forma de definir la rentabilidad económica de sus proyectos? El economista Amartya Sen y la filósofa Martha Nussbaum lanzaron una propuesta para medir el desarrollo de los países (el Índice de Desarrollo Humano), criticando el PIB, pues encontraban paradójico la existencia de países con un PIB alto donde muchos niños no acceden a la educación, hay discriminación, guerras, etc. En ocasiones, maximizar beneficio para unos no es rentabilizar proyectos, esto es, hacerlos viables y sostenibles para mantenerse respetando los medios.
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