10/09/2026
👑⚖️ DELANTE DEL REY NO SE HACE POLÍTICA
La Fiscal General del Estado, y teledirigida por el Gobierno, Teresa Peramato, aprovechó hoy la apertura solemne del Año Judicial, presidida por el Rey Felipe VI, para defender públicamente que sean los fiscales y no los jueces quienes dirijan las investigaciones penales. Una reivindicación del gobierno que pretende controlar así las causas que se puedan abrir en sus casos de corrupción o impulsar otras que, aún no siendo causa de judializacion, le sirvan de arma política.
Y conviene decirlo con claridad: delante del Rey no se hace política.
La apertura del Año Judicial es uno de los actos institucionales más importantes de nuestra Justicia. No es una tribuna para defender las posiciones del Gobierno ni para reivindicar reformas legislativas concretas. Y menos aún cuando quien lo hace es la máxima responsable del Ministerio Fiscal.
La propuesta que defendió Peramato tampoco es una cuestión menor. Supone cambiar radicalmente el actual modelo de investigación penal: pasar de un sistema en el que los jueces de instrucción dirigen las investigaciones a otro en el que esa responsabilidad recaería sobre los fiscales, que siguen directrices del gobierno mientras que los jueces de instrucción son libres.
Y esto no es una casualidad ni una ocurrencia del momento. Es precisamente una de las grandes reformas de la Justicia que el Gobierno lleva impulsando desde hace años.
Que el Gobierno defienda esa reforma forma parte del debate político y legislativo. Que los partidos la discutan en el Parlamento es perfectamente legítimo. Pero que la Fiscal General del Estado utilice la solemnidad de la apertura del Año Judicial, ante el Jefe del Estado, para reivindicarla públicamente resulta, como mínimo, profundamente desafortunado desde el punto de vista institucional.
Porque la Fiscal General no estaba hoy en una tribuna parlamentaria ni en una rueda de prensa del Gobierno. Estaba en el Tribunal Supremo, en la ceremonia que marca oficialmente el comienzo del Año Judicial y ante el Rey de España.
Hay lugares y momentos para defender las reformas políticas. Y este no debería ser uno de ellos.
La Corona representa la continuidad y permanencia del Estado y está por encima de las legítimas disputas partidistas. La presencia del Rey en este acto no convierte el acto en un escenario político; al contrario, exige todavía más respeto por su naturaleza institucional.
Por eso, más allá de que cada uno pueda tener su opinión sobre quién debe dirigir las investigaciones penales, lo ocurrido hoy plantea una cuestión mucho más sencilla:
¿Era necesario que la Fiscal General utilizara precisamente este acto y precisamente ante el Rey para defender una reforma política impulsada por el Gobierno?
La respuesta, para nosotros, es clara.
Delante del Rey no se hace política.
👑🇪🇸⚖️