05/01/2024
Interesante libro del que fuera considerado el “Duce de Cremona”.
Publicado por primera vez en 1933 bajo el título ”Squadrismo: Dal mio diario della Vigilia, 1919-1922” como “Edizione Ardita” es exactamente lo que dice ser: un diario.
¿Qué significa esto? Que está escrito desde la memoria personal, para uno mismo y por tanto con absoluta sinceridad. No se recata en describir acciones, ambientes, castigos, asaltos…
No tiene necesidad tampoco, porque se publica en pleno auge y desarrollo del fascismo.
Es Roberto Farinacci, uno de los cofundadores de los Fascios de Combate, junto a Mussolini y caudillo del fascismo cremonés.
Y derrocha vitalidad, sinceridad, violencia, lucha….
¿Por qué entonces ningún autor de los que se auto declaran expertos en fascismo citan su obra como referencia al menos? ¿Por qué ninguna biografïa del personaje menciona siquiera la existencia de este texto?
¿Será quizá porque al referirnos al fascismo hemos adoptado como mantra que éste se impuso a base de la violencia del escuadrismo hasta lograr la marcha sobre Roma, como si fueran una panda de tarados que sojuzgaban al pueblo?
¿Será porque le pone contexto a la realidad y ese contexto y esa realidad no armoniza con el relato oficial?
El fascismo tuvo una herramienta fundamental en el escuadrismo, en su camino hacia la conquista del poder, y fue un camino violento, sí, pero no gratuito. Antes al contrario, se produjo en una sociedad altamente dividida - esto en Italia es una constante histórica - donde la violencia era ejercida con total normalidad a diario por todos los contendientes: socialcomunistas, populares y fascistas. Y donde el clima de guerra civil era norma. Decenas de caídos dejó el fascio en su camino a manos de comunistas y socialistas.
Y la marcha sobre Roma y la toma de poder, se produjeron en una enorme explosión mayoritaria de ilusión y regocijo populares, hartos de la inoperancia y la corrupción de la clase dirigente del país.
Este es, a mi modo de ver, un relato imprescindible, si se quiere entender por qué el fascismo se implantó en Italia, se mantuvo exitoso durante dos décadas y solo sucumbió al participar en una guerra con el bando que perdería, siendo ideológicamente fagocitado por aquellos a los que primero inspiró.