01/05/2014
El sistema capitalista y los políticos a su servicio: crueles y despiadados
El capitalismo es el peor y el más criminal de los sistemas de la historia humana. Aún así no podíamos calibrar el cinismo de sus representantes españoles. Miremos donde miremos veremos corrupción. El Estado como tal, la inmensa mayoría de los partidos políticos parlamentarios, los dirigentes, casi todos, de una u otra forma son corruptos. ¿Por qué casi todos? Porque los que no se sienten o no los tenemos por corruptos no pueden hacer política si no es por la ayuda, subvención, auxilio, o lo que sea de los corruptos. ¿Qué partido parlamentario no le debe dinero a los bancos? ¿A cuáles de estos partidos no les ha perdonado la banca millones de euros? ¿Qué partido no se ha coligado con corruptos sabiendo que lo eran?
¿Qué partido político de los que tienen fuerza están luchando contra la corrupción judicial, contra la corrupción fiscal, del Gobierno, de los ex gobernantes? ¿Cuántos Ayuntamientos se salvan de la corrupción? ¿Cuántos gobiernos autónomos, ministros, ex-ministros, esposas, hijos, reyes, príncipes, consortes, ejecutivos, es decir, toda la maraña de dirigentes y secuaces, es corrupta en España? Presidentes de bancos, empresarios en cantidades colosales. Pues ellos, y solo ellos, son los que defienden este tipo de democracia. Ellos suben la luz, bajan los salarios, hacen lo que les da la gana con la Sanidad, Educación, Investigación, Cultura. Ellos son los que dicen que sobramos y nos tenemos que marchar a otro país. Ellos deciden nuestros espacios, lo que es legal o ilegal, qué partido es democrático o terrorista, cómo nos tenemos que comportar e incluso si debemos casarnos o no. Ellos son los causantes de que la gente se su***de, viva en la miseria, se muera de hambre, se drogue; ellos son los que corrompen a sindicalistas para dividirnos, desviarnos del verdadero camino y así ellos ser lo que son.
¿Para qué? Para tener queridas, 55.000 millones de euros en los bancos suizos, tener palacios, para realizar safaris, para tener poder. Por activa y por pasiva están atrapados por la corrupción. Todos ellos fueron los que pactaron la Constitución que consagra al capitalismo y este tipo de democracia, concediendo al Rey y al Ejército la potestad de oprimir a todos aquellos que se alcen contra el presente sistema. Son los mismos que nos impusieron la bandera borbónica y el himno fascista. Por todo ello, el pueblo se alzará un día no muy lejano y les juzgará. Será entonces cuando pagarán por lo que están haciendo con los trabajadores, con el pueblo. Ya no caben más lamentaciones: o nos organizamos contra el capitalismo o pereceremos como esclavos de estos crápulas.