Piñuécar y Gandullas

Piñuécar y Gandullas Bienvenido a la página de Piñuecar-Gandullas. Ofreceremos información, propuestas y actividades de nuestros municipios que podrás compartir y disfrutar.

Funcionando como de costumbre

MANIFIESTO DE LA MANCOMUNIDAD DE SERVICIOS SOCIALES CON MOTIVO DEL DÍA INTERNACIONAL DE LAS PERSONAS MAYORES DE 65 AÑOS
30/09/2021

MANIFIESTO DE LA MANCOMUNIDAD DE SERVICIOS SOCIALES CON MOTIVO DEL DÍA INTERNACIONAL DE LAS PERSONAS MAYORES DE 65 AÑOS

MANIFIESTO DE LA MANCOMUNIDAD DE SERVICIOS SOCIALES CON MOTIVO DEL DÍA INTERNACIONAL DE LAS PERSONAS MAYORES DE 65 AÑOS

10/06/2021

El próximo martes 15 de junio en Piñuécar, y el siguiente martes, 22 de junio en Gandullas, tendremos una interesante charla sobre el papel de la mujer en el cine.
¡No te lo pierdas!

14/12/2020
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Web oficial de Turismo Piñuécar-Gandullas

30/09/2020
Presentación de la guía histórica de Piñuécar-Gandullas.

Hola a todos, os dejamos el enlace al vídeo de PRESENTACIÓN DE LA GUÍA HISTÓRICA DE PIÑUÉCAR-GANDULLAS.

https://youtu.be/rqHTV-dKy8I

Dada la situación no es demasiado conveniente hacer una presentación física, quizás en un futuro, y por ello hemos querido hacer este pequeño vídeo (de manera informal y cercana). En los próximos días los vecinos de Piñuécar-Gandullas encontraréis vuestro ejemplar en los buzones. Os dejamos también un enlace por si preferís descargarlo en PDF.

https://www.academia.edu/44189769/RETAZOS_DE_NUESTRA_HISTORIA_GU%C3%8DA_DIVULGATIVA_DE_PI%C3%91U%C3%89CAR_GANDULLAS

https://youtu.be/rqHTV-dKy8I

Entre otros proyectos en marcha, hemos hecho unos pequeños folletos sobre las regueras de Piñuécar-Gandullas. Se llaman ...
04/09/2020

Entre otros proyectos en marcha, hemos hecho unos pequeños folletos sobre las regueras de Piñuécar-Gandullas. Se llaman "El viaje del agua". Los tenemos en el Ayuntamiento.

Angel Vélez Montoya, nacido en Piñuécar, fue durante años secretario de este ayuntamiento. Buceando en el archivo munici...
27/08/2020

Angel Vélez Montoya, nacido en Piñuécar, fue durante años secretario de este ayuntamiento. Buceando en el archivo municipal hemos podido conocer un poco la historia de este personaje y su familia, que consideramos interesante ya que estos apellidos apenas han prevalecido en nuestros municipios pero hubo un tiempo en que gozaron de protagonismo en la gestión municipal.
En el año 1935, se convocó un concurso para la adjudicación de la plaza de secretario, que le fue otorgada directamente a Ángel a pesar de que no tuviera la titulación requerida. Esto supuso una llamada de atención al ayuntamiento por parte del ministerio de gobernación por no adjudicar la plaza al opositor al que debía haber sido asignado.
No fue hasta 1942 cuando ingresó en el escalafón de 3ª categoría de secretarios de Ayuntamiento. Su abuelo paterno, Agapito Vélez, llegó a Horcajo ocupando el puesto de profesor proveniente de Valladolid, pero más tarde ejerció de secretario de ayuntamiento desde 1884. El padre de Ángel, Manuel Vélez, nació en Horcajo y también fue secretario de este ayuntamiento, por lo que el oficio bien pudo aprenderlo de sus antecesores.
Por la vía materna, nos encontramos con su abuelo Gregorio Montoya del Pozo, nacido en Robregordo, que fue juez municipal durante otros tantos años. Gregorio, además, era el propietario de la abacería, taberna que había en Piñuécar a principios del siglo XX.
Desconocemos el rumbo que tomaría la familia Montoya desde antes que estallara la Guerra Civil. Lo que sí hemos podido constatar es el origen de los primeros Montoya en la comarca, que se remonta al siglo XVI. Isabel Montoya fue juzgada y acusada de juadísmo en 1515. Fue esposa de Maestre Pedro, cirujano y físico, también procesado en 1518. Isabel era hermana del boticario de Buitrago, Isaac Al Fandari. Cuando este fue expulsado disponía de ciertas propiedades en Piñuécar y Gandullas que creemos que recuperaría una vez converso, adoptando el nombre de Juan Pérez del Olmo. La capilla de los Montoya data de finales del siglo XV.

Ilustración: Marina González Fernández

Bibliografía:
"La judería de Buitrago" - Francisco Cantera Burgos y Carlos Carrete Parrondo
"Despoblados de la Sierra Norte de la Comunidad de Madrid" - Luis Bartolomé Marcos e Ignacio Duque Rodríguez de Arellano

Durante el siglo XIX, la Sierra Norte gozó de un pasado minero de cierta importancia. Disponía de yacimientos metálicos ...
21/08/2020

Durante el siglo XIX, la Sierra Norte gozó de un pasado minero de cierta importancia. Disponía de yacimientos metálicos de cuarcitas, pizarras, esquistos, gneises y micacitas que conforman el paisaje del Sistema Central. Las primeras excavaciones conocidass fueron en el siglo XVII, en La Acebeda y Robregordo. No fue hasta finales del siglo XIX, con la extracción de plata, cuando alcanzaron su máximo esplendor. Había minas desde La Acebeda hasta la demarcación de Montejo de la Sierra, pasando por Horcajo de los Montes, Horcajuelo de la Sierra y Prádena del Rincón. Este auge minero, posiblemente, surgió como efecto rebote de lo que se denominó "efecto Hiendelaencina" (pueblo de Guadalajara que se hizo popular por el hallazgo de un gran criadero de plata). Estas minas se cerraron antes del siglo XX, pero durante la posguerra, en Piñuécar y Gandullas, empiezan a explotarse minas de mica de gestión privada. El propietario compró los terrenos y contrató a gente del pueblo para su explotación. En el archivo del Ayuntamiento de Piñuécar encontramos que en 1955 se pidió un permiso de investigación llamado "ENCARNACIÓN" Nº1892, un año después otro llamado "LA ASTURIANA IV" en la zona de la dehesa. En los años 70 tenemos constancia de otro proyecto de investigación solicitado por un particular. En este caso, buscaban una mina de oro conocida como la Herrén de López. Esta investigación no fue fructífera ya que por la zona nunca se ha encontrado oro.
Puede que debido a esto, en1977, el ingeniero jefe solicitase al ayuntamiento vigilancia de la zona para evitar que fueran extraídos minerales sin la correspondiente titulación legal. La fotografía corresponde a la mina situada en el camino que va al embalse de Gandullas.

"La Minería en Madrid, pasado y presente de sus explotaciones"- Octavio Puche, Luis Felipe Mazariego, Luis Jordá, Ana Mª Hervás
"La minería metálica en Madrid"- Ramón Jiménez, Luis Jordá, Rafael Jordá, Pedro Prado

Los pueblos del Valle del Lozoya sufrieron la Guerra Civil de primera mano, pues estaban situados a lo largo del Frente ...
07/08/2020

Los pueblos del Valle del Lozoya sufrieron la Guerra Civil de primera mano, pues estaban situados a lo largo del Frente de Somosierra. Hoy vamos a hablar de la alimentación de los soldados, momento en que estas localidades jugaron un papel importante a la hora de preparar los alimentos para llevarlos a las trincheras.
El abastecimiento de las tropas durante la Guerra Civil era el mismo para ambos ejércitos, aunque los sublevados disponían de una distribución más efectiva gracias a la centralización de sus medios. Durante la guerra todo dependía de las circunstancias, cuando no había tiempo o cocinas cerca se proporcionaba a los soldados un "rancho frío" que podía consistir en un chusco de pan, una lata de carne rusa, una lata de sardinas y/o algo de chorizo.
En general, tras las trincheras (a resguardo del fuego enemigo) se ubicaban las chozas, donde los militares hacían su vida diaria, y generalmente allí se ubicaba la cocina. Si no, la comida se preparaba en algún pueblo cercano y luego se llevaba a las trincheras y se repartía. "El rancho caliente" dependía sobre todo de la habilidad del cocinero para evitar la monotonía, ya que los recursos eran muy limitados. Esta comida se basaba en legumbres, arroz, patatas y algo de carne, a veces en lata. Todo ello complementado con un chusco de pan. Los desayunos consistían en un café imbebible donde se desmigaba un mendrugo y, con suerte, un pedazo de chocolate y algo de azúcar.
El importe de la comida de un soldado (incluido desayuno, 1ª comida y cena) era de 2,55 pesetas. Otra nota curiosa es la publicidad que insertó "Anís la Castellana" en un periódico de Segovia con motivo de las Navidades de 1936 "Y ahora, señores, oíd: millares de soldados a la luz de las estrellas pasan las noches helados en Somosierra y Madrid ¡Mandadles unas botellas!".

La CTNE (Compañía Telefónica Nacional de España) se creó en 1924 con un capital social de un millón de pesetas de las de...
31/07/2020

La CTNE (Compañía Telefónica Nacional de España) se creó en 1924 con un capital social de un millón de pesetas de las de entonces, por accionistas vinculados al Banco Urquijo y al Hispano Americano. La concesión se hizo mediante una Real Orden del 11 de Mayo de 1924 por Primo de Rivera, quedando fuera de concurso otras compañías como la americana ITT (International Telegraph and Telephone Co.) que hasta ese entonces se encargaba de las telecomunicaciones y de servir el material. La CTNE no tenía recursos para fabricar los materiales necesarios para su expansión, por lo que se contrató a ITT para cubrir el servicio hasta que fue nacionalizado en 1945. El crecimiento de la red se vio ralentizado durante la guerra y comienzos de la posguerra.

¿Qué ocurría en los pueblos más aislados como Piñuécar-Gandullas? En 1924 había 300 centralitas locales, para 1954 ya superaban las 10.000. Definitivamente, en el pueblo o la ciudad, era un trabajo desempeñado por mujeres. Las amas de casa o madres veían en Telefónica una salida para hacer dinero y cuidar la casa al mismo tiempo, todo lo contrario a lo que se exigía a las telefonistas de ciudad. No había apenas teléfonos en estos pequeños municipios y la centralita se establecía en la casa de la telefonista, generalmente localizada en el centro del pueblo. Era un trabajo de veinticuatro horas. La labor que desempeñaban iba más allá de conectar las clavijas pertinentes, eran las emisarias de los recados y las encargadas de contactar con el médico, la guardia civil o la entidad pertinente en caso de urgencia. Cuando recibían alguna llamada, la telefonista tenía que salir corriendo a casa del vecino o le dejaba recado para concertar una hora. Además de establecer las conexiones para que las personas pudiesen hablar desde sus casas, cuando los vecinos no tenían teléfono iban a la centralita y pedían turno. En el caso de Piñuécar, la casa de teléfonos, se establecía en la vivienda situada junto al antiguo ayuntamiento. Más tarde este edificio se remodeló y se creó el actual Ayuntamiento de Piñuécar-Gandullas. Este oficio fue extinguiéndose con la llegada de las centralitas automáticas, las cabinas públicas y las líneas de teléfono privadas que llegaban a las casas de cada vez más familias.

Imagen: de fondo una fotografía del antiguo ayuntamiento, un ejemplo de una centralita telefónica pequeña y el actual ayuntamiento en el mismo lugar que el anterior

Fuentes:
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Historia oral
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El teléfono en España antes de telefónica (1877-1924) - Ángel Calvo Calvo
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SANCHEZ, L. (2020) Las chicas del cable de verdad: Las chicas del cable en los pueblos. San Euderezo. [En línea] https://senenderezo.com/2020/05/12/chicas-del-cable/
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La situación en la posguerra fue especialmente dura para las mujeres, con el franquismo perdieron muchos de los derechos...
17/07/2020

La situación en la posguerra fue especialmente dura para las mujeres, con el franquismo perdieron muchos de los derechos vigentes en la Constitución de 1931. Al quedar viudas y sin una manutención se veían en una situación de desamparo con escasas alternativas. El nuevo Estado buscaba el adoctrinamiento de las mujeres, relegando su papel. El organismo encargado de esto fue la sección femenina de FET y de la JONS. Se instaba a las solteras o viudas, menores de 35 años, a ejercer un servicio social de seis horas diarias, excepto festivos, durante seis meses. Esta formación, basada en los principios morales del Nuevo Régimen, consistía en: un mes de formación teórica sobre la nueva estructura del Estado; otros dos meses en la "escuelas del hogar", donde se les instruía sobre cómo ser una buena ama de casa mediante la realización de trabajos ligados al hogar (coser, puericultura, cocina, etcétera); por último, dedicaban otros tres meses de trabajo asistencial en comedores infantiles, talleres, hospitales y diversas instituciones. En las zonas rurales, dada la situación, estas "prácticas" de trabajo social se centraban en inculcar los valores de una buena ama de casa y las labores que esta debía realizar. Esto resultaba de mayor interés en estas zonas, donde desconfiaban de la propaganda y del discurso político. Las encargadas de desarrollar esa labor eran jóvenes novicias o seglares adscritas a alguna asociación religiosa. En el caso de Gandullas se conocían como las "Marías del Sagrario". Entre ellas podemos destacar la figura de Conchita Vera, una novicia de familia adinerada que mandó construir el convento de monjas de Buitrago, situado en el número 10 de la calle con su propio nombre (Concepción Vera).

MUJER Y DICTADURA FRANQUISTA 1 . Manuel Ortiz Heras (Universidad de Castilla ­La Mancha).
Fotografía donada por vecinos de Gandullas donde aparece Conchita Vera con las niñas.

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A finales del siglo XIX era habitual la publicación de anuarios-almanaques con datos de interés para la población. Graci...
13/07/2020

A finales del siglo XIX era habitual la publicación de anuarios-almanaques con datos de interés para la población. Gracias a estos almanaques hemos podido conocer algunos detalles de los comercios y profesionales que trabajaban en nuestro municipio. Tan sólo haremos mención de algunas curiosidades que esperamos sean de vuestro interés.

La población a principios del siglo XX superaba los 300 habitantes entre las dos localidades, contrastando con los 178 vecinos empadronados en la actualidad. Sabemos que la producción agrícola era principalmente de alubias, patatas, centeno, cebada y trigo. En Gandullas y Piñuécar había almacenes, denominados abacerías, donde se podía comprar al por menor aceite, vinagre, aguardiente, bacalao, legumbres secas, etc.; además de tejidos para la confección de ropa. También existía una taberna en cada uno de los pueblos. Reconocemos a algunas familias de ganaderos que aún hoy siguen con esta actividad heredada de sus antepasados.

En cuanto a la administración local, parece que tanto los alcaldes como los jueces solían variar cada 4 años, y lo mismo pasaba con los maestros. Cabe destacar a algunos de esos personajes que aparecen en estas guías, como la maestra Magdalena Naranjo, que años más tarde también fue la responsable de Hacienda en Piñuécar, en un tiempo en el que las mujeres no solían ocupar puestos de responsabilidad. También estaba Eduardo Puente, que compaginaba su labor de profesor con el oficio de barbero. En Venta Gamera había una posada que estuvo funcionando hasta la Guerra Civil, cuando también se usó como almacén para el abastecimiento de las tropas del frente de Somosierra. Por último, en Bellidas hubo un parador antes de empezar el declive de su población hasta su despoblamiento casi total.

Fuente: Distintos almanaques sobre los pueblos de la Sierra Norte de Madrid (1905-1925), fragmentos encontrados en http://xn--todocoleccin-bib.com/

Imagen: tienda de ultramarinos principios del siglo XX - http://saboranejo.blogspot.com/2009/04/comestibles-y-ultramarinos-locales.html

En las eras se trillaban los cereales, separando el grano de la paja. Se procuraba fuesen zonas que no tuviesen nada que...
03/07/2020

En las eras se trillaban los cereales, separando el grano de la paja. Se procuraba fuesen zonas que no tuviesen nada que dificultase la acción del aire. El terreno tenía que ser pedregoso y duro para que fuera capaz de soportar los largos periodos de trilla sin deteriorarse.
Se llevaba la mies a la era en los carros, se descargaban los haces de cereal y se agrupaban en hacinas, así se protegían de la lluvia. Si la mañana era seca se empezaba a esparcir la parva por toda la superficie, pero si era húmeda se dejaba secar primero. Después, se le ponía al ganado las yuntas y se colocaban las trillas. Si los niños podían, ayudaban en estas tareas. El proceso de trillado consistía en dar vueltas sobre la paja esparcida y, entre vuelta y vuelta, se movía la parva con horcones y se aventaba. En las últimas vueltas se usaban palas y escobones con los que se apartaba la paja con cuidado.
Terminadas todas las vueltas, se paraba para comer. La comida que hacían era fuerte para poder soportar el duro trabajo de la trilla. Por la tarde se procedía al aventado aprovechando el aire. Una vez limpio, el grano de la paja se llenaban los sacos para su transporte. Se cargaban los sacos de nuevo en los carros para llevarlos a los tinaos y se cubría la paja desechada con cestos, para evitar que se humedeciese con el rocío. Esta se recogía y se llevaba a los pajares, que finalmente serviría de sustento a los animales en invierno.

José Puche Forte. 1992.Revista de Estudios Yeclanos. Yakka Nº 4. (1992-1993). Yecla. pp. 75-88.

Max Salomon era un judío laico de la región de la Lorena. Debido al creciente antisemitismo se vio obligado a emigrar. A...
26/06/2020

Max Salomon era un judío laico de la región de la Lorena. Debido al creciente antisemitismo se vio obligado a emigrar. Así llegó a Madrid, allí se casó y abrió una ferretería, donde conoció a un muchacho llamado Félix Fernández Lastra. Al darse cuenta de las aptitudes de este, lo contrató y se hicieron inseparables.
Con el fallido golpe de estado en 1936 y el estallido de la Guerra Civil, Max decidió defender los ideales republicanos. Él ya intuyó que la guerra española solo era el preludio de lo que sucedería en los años posteriores en Europa. Todos los miembros de su ferretería, incluido Félix, le siguieron y se alistaron. Fueron destinados al frente de Buitrago, concretamente al cerro Cabeza Velayos. Max fue herido tres veces, en una de ellas le creyeron mu**to. El rumor se extendió y en su honor dieron el nombre de "Peña del Alemán" a Cabeza Velayos. En realidad se recuperó y comenzó su periplo hacia el exilio, llegando a República Dominicana.
Cuando acabó la Guerra, Félix también tuvo que exiliarse. Primero pasó por un campo de concentración en Francia, pero después consiguió llegar a México desde donde facilitó la entrada a Salomon y su familia. Durante todo este tiempo, su hijo (Félix Fernández Molina) vivía con su madre y abuelos maternos, hasta que en noviembre de 1947 cruzó el Atlántico para reunirse con su padre, por lo que le conoció con diez años. Es en este nuevo país donde Félix Fernández Molina conoce a Max Salomon. Hasta la muerte de Max en los años sesenta, una familia se volvió parte de la vida de la otra y viceversa.
Félix hijo hizo toda su vida en México pero nunca olvidó España, por ello ha visitado este país en varias ocasiones. Cuando conoció la Peña del Alemán en persona hizo saber la historia real de Max Salomon, motivo por el que hoy podemos escribir estas líneas sabiendo que hay un capítulo de la historia resuelto.

Es difícil resumir tanto una historia como esta, para la conocer la historia completa y en detalle:
"Las cartas del alemán" del propio Félix Fernández Molina

Dirección

Plaza Mayora 1
Piñuécar
28737

https://www.madridbuses.com/autobuses-interurbanos/horarios-196-madrid-alcobendas-la-acebeda.html

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