04/11/2024
PP Y VOX, FASCISMO SIN TAPUJOS
Los incidentes de Paiporta no ha sido solo una expresión de malestar, sino un linchamiento organizado por la ultraderecha para atacar al gobierno. La Aemet avisó por la mañana de lo que se avecinaba y la Generalitat valenciana, gobernada por Mazón, no envió las alertas hasta las 20:11 horas, cuando el agua ya había anegado viviendas y arrebatado vidas.
Ayuso, Feijoo y Almeida han aprovechado las inundaciones para profundizar su estrategia de erosión contra Sánchez. Revuelta, Núcleo Nacional, Desokupa, España 2000, Vito Quiles y Alvise Pérez han realizado el trabajo sucio, pero solo son el brazo armado del acoso mediático y social impulsado por el PP. La alcaldesa de Paiporta ha declarado que la mayoría de los agitadores venían de fuera. Lejos de colaborar con el gobierno, Ayuso y Feijoo compiten en indignidad e ignominia, arrojando fango sin cesar y mintiendo sin escrúpulos.
El trumpismo, la nueva faz del fascismo, ya está aquí y lo peor es que no es un movimiento impelido por las élites, sin algo que viene desde abajo. Las intolerables desigualdades sociales, los sueldos raquíticos y el precio inasequible de la vivienda son el motor de un fenómeno que está transformando a la sociedad en masa. La socialdemocracia ha perdido la confianza de la clase trabajadora por culpa de sus políticas neoliberales y la nueva izquierda se ha hundido por su discurso demagógico, que ha preferido centrar sus esfuerzos en absurdas luchas identitarias y no en la creación de una sociedad más igualitaria.
Trump podría ganar el 5 de noviembre y quién sabe si Ayuso no será presidenta de España algún día. Los ineptos sin principios están ocupando el poder y destruirán libertades y derechos que ya parecían consolidados, como ya ha sucedido en Argentina con Milei. Un gobierno del PP implicaría rebajas de impuestos a los ricos, estancamiento de los salarios y las pensiones, la eliminación de cualquier freno o traba a la especulación en el mercado inmobiliario, un peligroso negacionismo del cambio climático, el crecimiento de la xenofobia, una menor protección a las mujeres y las minorías, y una despiadada criminalización de las protestas sociales.
El fascismo es una expresión de resentimiento, fruto de un desencanto colectivo. La democracia deber recuperar su credibilidad o volverán las autocracias, con su caza de brujas y sus medidas represivas. La sociedad ha olvidado las lecciones de la Ilustración. Hay que atreverse a pensar, si no queremos que otros decidan por nosotros y nos impongan sus intereses.
Rafael Narbona