15/08/2022
Aprovechando la pequeña tregua que el calor nos ha regalado estos últimos días hemos organizado, junto con los Agentes del Medio Natural de la zona, una subida a la sierra de Villanueva de la Vera para recolectar semillas para la Colección Base del banco de germoplasma de especies amenazadas del Centro de Conservación de Flora.
Este verano nos mete de lleno en un contexto muy preocupante para un buen número de especies de flora de nuestras montañas. Los objetivos del día eran la recogida de semillas de dos reliquias ártico-alpinas que encuentran todavía en Extremadura pequeños enclaves donde sobrevivir. La primera, la Linaria de los Alpes (Linaria alpina), con media docena de pequeñas poblaciones por encima de los 2000 m en el Gredos cacereño, habitante de gleras y prados de cumbres. La segunda, la Estrellita de las nieves (Saxifraga stellaris), una bellísima y diminuta planta que habita el Ártico, desde el este de Canadá hasta la Rusia ártica, así como las altas montañas europeas. Esta joya ocupa los nacederos y manantiales de la sierra dominados por los cordones de musgos del género Philonotis, que en el fondo no son más que un trozo de Groenlandia en el norte de Cáceres. Con menos de 10 diminutas poblaciones en Extremadura su situación es alarmante por la falta de nevadas de los últimos años. Las violetas de turbera (Viola palustris) son asiduas también de estos lugares y también nos permitieron recogerles semillas.
La jornada se remató con la exploración de unas canales abiertas al este, donde se localizó una buena población de la Consuelda del Almanzor (Saxifraga almanzorii) en orientación de umbría, de la que también se recogió semilla. Este endemismo gredense posiblemente sea uno de los más sensibles al incremento de aridez y temperaturas. Junto a ellas había dispersos otros endemismos gredenses refugiados allí donde las abundantes cabras montesas no tenían acceso (Antirrhinum grosii, Armeria bigerrensis subsp bigerrensis y Reseda gredensis). Este es un hecho que se repite por toda la sierra y que impide el mantenimiento de poblaciones mínimamente viables por el bajo número de individuos que pueden escapar al diente.
Algo que cada vez es más abundante por esta zona es la presencia de Quebrantahuesos y no faltó tampoco la visita de un juvenil de esta especie, que nos dio varias pasadas lentas a 15-20 metros de nuestras cabezas, como intentando dejar clara su identidad. Mientras disfrutábamos de su presencia un AMN tuvo la prudencia de sacarle una foto con el teléfono, que posiblemente sirva para identificarlo por el patrón de sus marcas.