29/06/2026
La minería se ha acabado. ¿Cómo procederán los sindicatos del régimen para los nuevos puestos y necesidades a cubrir?
¿Harán nuevamente traslados forzosos como han hecho a otros mineros en 2019?
¿Les quitarán a sus afiliados el coeficiente reductor y les meterán en el Régimen General de la Seguridad Social como han hecho en 2019?
¿Estarán dispuestos a perder votos en las próximas elecciones sindicales o preferirán mantenerse sin trabajar o en puestos de confianza de las empresa?
TRABAJADORES DE DIFÍCIL ASIGNACIÓN
No tenía mera intención en escribir nada, pero ya que los miembros de la sección me lo piden y en vista a ciertas conversaciones informales sobre nuestra caída en lo que llaman el futuro de la empresa, no está de más arrojar algo de claridad.
Trabajadores de difícil asignación, los inadaptados o algunos calificativos más que no sabremos pero que nos tienen colgados. Así es como nos ven algunos de los compañeros del Pozu Pereda a los mineros que nos han aplicado una modificación sustancial de las condiciones de trabajo y una movilidad geográfica.
Comencemos por el principio. La verdad es que tanto la dirección de la empresa como los sindicatos mayoritarios en los pozos nos la tenían bien guardada. ¿Por qué? ¿Por ser unos tocagüevos? Más bien por denunciar sus chanchullos, sus cortejos con la dirección a cambio de paz social, por exigir seguridad en el trabajo, que cumpliesen con el RGNBSM, las DIS, el convenio, el plan, el ETM y a veces hasta el Estatuto de los Trabajadores. Los que desconozcáis la nomenclatura anterior os la explico brevemente: El Estatuto de los Trabajadores es lo mínimo de obligado cumplimiento, después los mineros tenemos el Estatuto del Minero regula algunas cosas como la jornada de 7 horas, la figura del delgado minero de seguridad, etc. Le sigue el Reglamento General de Normativa Básica de Seguridad Minera que regula todo lo relativo a seguridad laboral, atmósferas explosivas, electricidad, todo lo que ocurre en la mina. Por último, tenemos las Disposiciones Internas de Seguridad que adapta el anterior reglamento a las características del pozo ya que no todos son iguales. La mayor parte de la normativa que se exigía cumplir, era consensuada por los agentes sociales y la empresa, pero los malos somos los que pedíamos seguridad y volver a casa.
Una vez cerrado el pozo, que los sindicatos negociaron a espaldas de los trabajadores con nocturnidad y alevosía, igualmente hicieron para realizar un traslado forzoso, sacar a los que les sobraban y meterlos en el peor destino que nadie quería ir: La Pereda. A los compañeros del Pozu Pereda que seguro que os estaréis acordando de mater mea transmitiros que no es ninguna expresión con tintes peyorativos. Lleváis años en este tipo de trabajo por las razones que sean y no tengo duda que, en aspectos generales os gusta, estáis orgullosos de la labor que realizáis de proporcionar energía a la sociedad y que, si de repente os forzaran a cambiar de trabajo en la empresa, vuestra vida no sería lo mismo.
Pues algo así nos ha ocurrido a los que venimos de otro mundo diferente a este. No son excusas ni quejas. Podrá parecer una exageración, pero los que entramos en la mina ya no era porque no había otra cosa. Es seguir la tradición que empezaron nuestros tatarabuelos, es padecer en nuestras espaldas lo bueno y sobre todo lo malo que abuelos y padres nos contaban de críos; es tener el orgullo de pertenecer a unos de los sectores más combativos cuando tocaban los palos; es una manera de vivir, de pensar y de actuar, un tipo de sociedad que ahora nos quieren arrebatar con la porquería de la transición ecológica. Llevamos la rebeldía en nuestro adn y el carbón tatuado en la piel, magar que algunos piensen que somos inadaptados.
Volviendo al tema laboral, también a modo de castigo hemos perdido en cotización (para nuestra jubilación, IT…) y coeficiente reductor. Si no que se lo digan al caballo de cabello blanco que trotó a sus aposentos por el puente cubierto de cenizas.
No faltará quien recomiende que también se podría ir al paro como así nos lo recuerda la empresa en la carta firmada con un testigo puesto por la empresa, por cierto, un pobre “trabajador” del SOMA con el coeficiente al 40, las manos más suaves que un bebé y que siempre “ha estado castigado” en puestinos. Pero da la casualidad que tenemos que comer, pagar nuestras facturas, que es nuestra empresa minera y rendirse a la primera de cambio no va con nosotros.
El traslado forzoso como expuse antes, fue del todo opaco y a espaldas de los trabajadores. Ni el comité ni intercentros soltó prenda de quiénes eran los propuestos, con qué condiciones, cuál era el perfil. Sólo hubo cambio de cromos para salvar a sus amigos. Ni nos echaron por ser los más jóvenes como decían, pues en los pozos quedaron trabajadores aún más jóvenes. Tampoco por formación académica pues en la pereda llegaron de todo tipo y gustos. ¿La verdad? Que los liberados sindicales se quisieron cargar la sección sindical en Carrio y cómo no al Responsable Sindical de CSI en Hunosa, vendiendo a sus propios afiliados para evitar discriminación sindical. Y nos meten en el futuro de la empresa.
Nos llegaron un buen día con las cartitas calientes, el testigo de la empresa que poco veía y en un mes o estábamos en La Pereda o pedíamos la cuenta. Eso sí, en la carta nos venía con el destino y la categoría que tendríamos.
Como prueba, expongo mi carta donde queda claro el destino que tenía, aunque parece que el de rondista urgía. Bueno ahora hay dos compañeros que lo solicitaron. Como también urgía esa movilidad geográfica que casualmente no se ha vuelto a realizar, pero sí movimientos a puntillas de los pozos cerrados a Moqueta, Sotón, Figaredo, Santiago… ¿Tan mal les salió obligar a trabajadores a destinos que nadie quería ir que no lo harán de nuevo? En el Pozu Pereda hace falta más personal, pues en el Plan firmado mientras chupaban las cabezas de los langostinos, establece unos 80 trabajadores en 2021. Pero los planes no están para cumplirse, ¿no? ¿Seremos nosotros que llevamos años viendo todo negro? Como decía aquella eso de: En carboneo no veis más que problemas.
Larrea