04/07/2026
Una caja negra, una serpiente y un jardín secreto.
Esta pieza fue expuesta en Jingdezhen durante el 52.º Congreso de la IAC, dentro de la muestra dedicada al zodiaco chino.
El animal que escogí fue la serpiente.
Y yo, casualmente, soy serpiente.
Casualmente, por supuesto.
Desde fuera, la obra parece cerrada, silenciosa, casi defensiva: un cubo de gres negro con un pequeño agujero por donde asoma una cabeza de serpiente de porcelana blanca.
Pero la historia no termina en la superficie.
Hay una tapa.
Y solo quien la levanta encuentra un jardín secreto de rosas de porcelana blanca, escondido en el interior de la obra.
Me interesa mucho ese espacio que normalmente no se ve: el interior, el reverso, lo que queda protegido, oculto al mundo.
No como un detalle técnico, sino como parte de la narración.
Porque para mí una obra tiene que contar una historia.
Aunque a veces la cuente en voz baja.
O la esconda bastante bien, por puro carácter.
En el zodiaco chino, la serpiente habla de intuición, misterio, elegancia y cierta tendencia a no mostrarlo todo.
Quién se atreve a levantar la tapa?