14/07/2025
En Metáfora sabemos
que el nazismo,
en todas sus vertientes,
es una ideología cuyos pilares se asientan
sobre el odio, el racismo
y la violencia.
Está en contra de los derechos humanos
y es por eso incompatible con los valores de igualdad, libertad y respeto a la dignidad humana.
Sabrmos que mirar
para otro lado,
mientras una realidad manipulada se agranda
y avanza sin pedir permiso, impulsada por muchas voces mediáticas
y no pocos silencios cómodos es muy peligroso. Basta con volver la vista atrás para descubrir
que esto ya sucedió antes. Que la humanidad ya vivió las horribles consecuencias de ese nazismo fascista
que ahora llaman también “ultraderecha”.
Que ya se usó la precariedad, el miedo y el odio
para desde la sinrazón enfrentar seres humanos. Creer que no alzar la voz contra el discurso del odio, que bajar la mirada para ignorar la bandera del miedo será suficiente para derrotar su discurso, es un error. Nuestro silencio
no derrota al odio,
lo alimenta,
pues le hace sentir
que hay una mayoría silenciosa que quizá
les apoya.
Entre las páginas de
"El mundo de ayer",
el libro de memorias
que Stefan Zweig escribió
en el exilio y poco antes
de suicidarse ante el horror del fascismo que veía venir, el escritor austriaco
describe los movimientos propagandísticos
que hicieron posible la Gran Guerra, el posterior auge
del nazismo y el estallido de la Segunda Guerra Mundial.
"Me asusté hasta los tuétanos, porque me di cuenta de hasta qué punto había progresado
el emponzoñamiento provocado por años y años de propaganda de odio.
El hecho de que el odio hubiera penetrado
tan adentro y corroyera incluso a la gente apacible
e ingenua, me horripilo. Durante los días siguientes conté el episodio a mis amigos; pero la mayoría de ellos no le dio importancia ni se tomó en serio ni mis palabras ni los hechos que día a día acaecían."
Sostiene Jaso que en esencia no hay diferencias entre seres humanos
que puedan ampararse en
el color de la piel,
la procedencia geográfica,
su identidad cultural
o sus creencias.
Si las hay en cuanto al nivel de desarrollo económico
y las oportunidades que este confiere o de los valores democráticos y los avances en libertad y progreso
que con este se pueden conseguir.
Hay injusticia y pobreza interesada. Hay un uso cruel y torticero de eso que se da en llamar "inmigración ilegal".
Hay precariedad y abuso
que genera marginación.
Hay marginación que genera injusticia, dolor y rabia.
Y ese proceso es común
y no entiende de "razas",
credos, ni nacionalidad.
Es nuestra responsabilidad no aceptar una realidad manipulada y ante la mentira en la calle, confrontar la verdad de los datos. La delincuencia no sabe de color de piel,
ni de procedencia.
No entiende de cultura, creencias y en ocasiones, de clase social.
Hay personas a las que se les han dado oportunidades y otras que no las han tenido y sin embargo, ante el delito, siempre el peso de la justicia y la consecuencia de la ley.
Eso siempre, nunca, jamás la cacería inhumana.
Por eso lo primero es demandarle a este y anteriores gobiernos, en nuestro país y en Europa, su falta de sensibilidad y previsión y no haber sido capaces de implantar programas de cooperación
al desarrollo justos
que consiguieran parar
en origen el dolor de la emigración.
Demandarle a este y anteriores gobiernos no haber sabido ponerle freno al abuso de quienes buscan mano de obra "ilegal", asustada, sumisa y muy barata.
A este y anteriores gobiernos no haber sabido pergeñar
un andamiaje educativo y social que facilitara la integración respetando la rica diversidad.
Y a este gobierno, además de todo lo anterior
hay que exigirle tolerancia cero con el fascismo.
Verdad y datos contra sus mentiras y acción legal contra su violencia.
Y a nosotros y nosotras, como sociedad desmemoriada,
como país de nuevos ricos que quieren ignorar un ayer de hambre y miserias,
de terror, dolor e injusticia, una llamada de atención que sirva para despertar y confrontar con sensatez y sentido común de justicia y progreso los mensajes de odio y violencia, porque como ya sucedió en el pasado, si no les hacemos frente solo nos traerán la carcoma de la injusticia y la grisura cruel del miedo y llanto.
AJV