03/06/2026
El Sillón del Diablo (Parte 2). La maldición
Proaza fue condenado por la Inquisición a morir en la hoguera.
El sillón pasó a manos de la Facultad de Medicina de Valladolid, donde con el paso de los años quedó olvidado a su suerte, hasta que un bedel (alrededor del siglo XIX) lo encontró y lo empezó a utilizar para sentarse entre diferentes descansos. El bedel en cuestión fallecería a los tres días por causas naturales, y su sustituto, que adquirió la misma costumbre de sentarse en el sillón, acabó corriendo la misma suerte.
La universidad decidió colgar la silla boca abajo, en el techo de la capilla universitaria. Estuvo allí hasta 1890, cuando finalmente pasó a manos del Museo Arqueológico de Valladolid