17/07/2026
En los idus de Marzo del 44 a c, Julio Cesar es asesinado por sus enemigos y parece que tambien algun "amigo", pero como suele suceder, los asesinos no suelen prever las consecuencias de sus acciones y Roma se queda huerfana. Roma es un rio revuelto y los conjurados, que ademas de ser asesinos, suelen ser unos cobardes que huyen de sus propias sombras, se esconden de las mismas sin tomar decisiones.
Marco Tulio Ciceron, contempla al otrora heroico pueblo romano y lo que ve, no es, si no una plebe degenerada que solo piensa en el beneficio y la diversion -panem et circense-, que reciben un dia a los asesinos con jubilo y la siguiente aclaman al oportunista de turno, Antonio, y al dia siguiente a Dobela, otro trepa oportunista ambicioso que quiere su parte en los despojos, En esa ciudad degenerada, reconoce, nadie sirve ya con honradez a la idea de la libertad. Todos quieren unicamente el poder o su bienestar,
Cesar ha mu**to para nada, un crimen es solo eso, un crimen, peor aun!, es un crimen ideologico, es; te mato para ponerme yo, es la ideologia extrema, es la revolucion, la anarquia, es un pollo descabezado con ansias de poder, la autarquia del pollo sin cabeza, es el despropósito que suele llevar a los hombres al matadero mientras el pollo es alimentado con una hipodermica por el/los la*****os de siempre, disfrutando de de placeres inimaginables para los supuestos salvados.
Decia un articulo que lei hace mucho: Mientras la poblacion madrileña sufria cartillas de razonamiento severas, colas interminables y un hambre atroz que se agudizaba mientras al guerra avanzaba, la sede de la La Alianza de intelectuales Antifascistas (en el Palacio del Marque de Duero), funcionaba como un oasis de privilegio, la cocina de la alianza recibia suministros preferentes. Se servian carnes, embutidos y licores, que eran ya quimeras para el madrileño.
D. Ramon J. Sender dice: es una frivolidad de señoritos parapetados tras la retaguardia bajo el paraguas del compromiso politico, disfrutando de comodidades que el pueblo no tenia
El cinismo de Rafael Alberti y su esposa Teresa Leon justificando esos desafueros, esos inauditos privilegios, esas cenas interminables que recuerda a las bacanales romanas sin ningun pudor me produce un estupor inconcebible y una nausea infinita.
Nada nuevo si hemos devorado los escritos del Gran Ciceron, pero aquella suntuosidad en el palacio confiscado, en medio de un Madrid asediado y hambriento que sobrevivia a base de raciones de miseria, debió y deberia ser una afrenta al propio individuo, al de entonces, al de hoy y al de siempre..
D. Arturo Barea en su trilogia La forja de un Rebelde, deja constancia con amargura de lo que pasaba. Mientras la Ciudad se desmoronaba bajo las bombas y el hambre, en el palacio de la Alianza, se celebraban cenas y recepciones donde no faltaba de nada.
D. Luis Cernuda lo llamo " frivolidad revolucionaria" por buenas composturas, alejandose de esa panda de sujetos aprovechados y carroñeros, que siempre, en los conflictos humanos suelen sacar tajada sin pudor y sin mancharse, en aras de una ideologia sectaria y excluyente.
QUE LA VIDA OS SEA BREVE AUNQUE ALCANCEIS UNA LARGA VEJEZ-