11/05/2026
Hay edificios que no necesitan llamar la atención.
Les basta con quedarse quietos mientras la ciudad cambia alrededor.
El techo de la entrada de Casa Andreu guarda todavía ese aire de otra época: molduras, madera, luz entrando despacio por las vidrieras… detalles que hoy casi pasan desapercibidos si no levantas la vista.
Zamora también está hecha de esto.
De rincones que sobreviven al ruido y siguen contando historias en silencio.