09/08/2026
Ayer por la noche, en la carretera a Nueva Concepción, Escuintla, tuve un problema con una llanta. Andaba solo y estaba tratando de resolverlo, cuando de la nada aparecieron estos dos jóvenes.
No me conocían. No tenían ninguna obligación de detenerse. Pero lo hicieron.
Con una disposición que pocas veces se encuentra, se quedaron conmigo, ayudaron en todo lo necesario y no se fueron hasta que el problema quedó resuelto. Al final, simplemente se despidieron con una sonrisa y me desearon feliz viaje.
Hoy domingo me quedo pensando que todavía hay mucha gente buena en Guatemala. 🇬🇹
Vivimos tan de prisa que a veces olvidamos que un pequeño acto de solidaridad puede hacer una enorme diferencia en la vida de alguien. No necesitamos tener mucho para ayudar; muchas veces basta con detenernos, tender una mano y regalar un poco de nuestro tiempo.
Que nunca se nos haga tarde para ser buenas personas. Que cuando encontremos a alguien en el camino que necesite una mano, recordemos que mañana podemos ser nosotros quienes la necesitemos.
Gracias, muchachos. Ayer no solamente me ayudaron con una llanta; me recordaron que la bondad todavía anda por nuestras carreteras. 🙏❤️🇬🇹