31/05/2026
Devocional #655
31/05/2026
Todos Nos Descarriamos.
“Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; más Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros”. Isaías 53:6.
Estamos ante un cuadro de la descripción de la condición de la raza humana, el versículo dice que todos nos descarriamos, de manera que nadie se salva ante esta descripción.
Ante esta descripción el profeta usa una imagen conocida por las personas de aquella época, es la de una oveja, y en esta ocasión es la de una oveja perdida, si bien es cierto uno de los calificativos de la oveja es su sencillez, mansedumbre y más, una de sus limitaciones es que no tiene la capacidad de orientación, por lo que fácilmente se aparta, se pierde o se descarría, por lo que el cuadro de la oveja descarriada o perdida no es el mejor.
Desde el punto de vista cristiano tal canción de la oveja se compara con la realidad de una persona en pecado, no solo hace lo malo, sino que cada vez se aleja más y más de Dios, por lo que esta característica no es un problema superficial, sino universal.
La oveja descarriada no solo se pierde, sino es incapaz de regresar al redil por sí sola, así que, en la aplicación a los seres humanos, necesitamos de la intervención divina.
La descripción de que cada cual se apartó enfatiza la rebeldía de cada ser humano, cada quien toma sus propias decisiones, que en la mayoría de los casos no son las mejores, de manera que, cada uno escoge su propio camino en lugar de escoger el camino que le lleva a Dios, lo cual nos deja claro que Dios es respetuoso de nuestras decisiones, aún cuando no sean las mejores.
La gracia de Dios se manifiesta al final del versículo, pues nos dice “Jehová cargó el pecado de todos nosotros”, de allí la profecía de que Cristo cargaría el pecado de cada uno de nosotros.
Dios ahora pone nuestros pecados sobre su Hijo Jesucristo, anunciando que por su sacrificio perfecto en la cruz del Calvario llevaría sobre él todos nuestros pecados para así morir en nuestro lugar, pues la paga del pecado es muerte y Cristo moriría por nosotros, el inocente cargaría la culpa del culpable, el justo moriría por los injustos.
Lo anterior es la base de la doctrina sustitutiva, que en teología es el acto por el cual Cristo tomó nuestro lugar, nuestros pecados fueron puestos sobre él y su justicia es ofrecida a nosotros por fe, para así librarnos de la condenación eterna como producto de nuestros pecados.
¿Se arrepiente usted de haberse descarriado?
¿Da usted gracias a Cristo por morir en nuestro lugar?
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