31/05/2026
Wendy Hernández Reyes, regresó temporalmente a los Estados Unidos tras recibir un permiso humanitario del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) para asistir al funeral y sepelio de su hijo de 3 años, Orlin Josué Hernandez Reyes.
El pequeño fue asesinado el 4 de marzo 2026, por su tío después que ICE, deportó a su madre a Honduras.
La madre solicitó reunirse con su hijo y dijo que le rogó a las autoridades estadounidenses que no la enviaran de regreso a Honduras sin su hijo. Les dije que me ayudaran con mi hijo dijo Hernández. Yo lo necesitaba.
El 4 de marzo de 2026, los servicios de emergencia acudieron a una llamada al 911. por un paro cardíaco infantil en el Condado de Escambia, Florida. El menor, Orlín Reyes, falleció poco después debido a traumatismos severos.
Según el sheriff, Chip Simmons. Los agentes arrestaron a Samuel Maldonado Erazo, de 28 años.
Aunque inicialmente fue fichado por homicidio por negligencia, el 26 de marzo de 2026 un Gran Jurado de Escambia lo acusó formalmente de as*****to en primer grado, y abuso infantil agravado.
Simmons, informó que el niño presentaba múltiples lesiones graves en distintas partes del cuerpo.
Según el médico forense y las autoridades el niño sufrió extensos moretones en su cuerpo, para incluir 17 golpes solo en la cabeza, Además, había varias marcas de quemaduras consistentes con calentar un encendedor y luego presionar ese encendedor contra la piel.
Simmons agregó que varias de las costillas del niño estaban rotas, con una completamente separada de la columna vertebral, y sufrió una fractura de páncreas.
También dijo que la clavícula del niño estaba rota y que había signos de "posible abuso sexu@l.
El 26 de mayo, Las puertas de la funeraria se abrieron, y Wendy, se acercó al pequeño ataúd blanco que acunaba a su hijo Orlin. Yacía congelado con un traje bronceado y una gorra de pageboy a juego para cubrir sus heridas.💔
La madre regresó a Estados Unidos, después que por razones legales y una investigación en curso el cuerpo del niño no pudo ser enviado a Honduras.
Al aterrizar en Atlanta, fue recibida por agentes migratorios que le colocaron grilletes plásticos y un monitor GPS en el tobillo. Al día siguiente, asistió al funeral de su hijo para despedirse antes del entierro programado en la ciudad de Pensacola, Florida, lugar de nacimiento del menor. Su estatus actual en el país sigue bajo estricta supervisión de las autoridades federales.