12/08/2019
Nikola Tesla, el genio inventor en la sombra de Thomas Edison
Si hoy sale a la calle y pregunta a la gente quién "inventó" la electricidad, la mayoría de los que respondan —habrá muchos que no den ninguna respuesta— le dirán que Thomas Edison. Nada más lejos de la realidad, el verdadero padre de la electricidad tal y como la conocemos hoy fue el ingeniero de origen serbio Nikola Tesla, un genio del siglo XIX y principios del XX que también sentó las bases para la creación de la radio, un invento que habitualmente se atribuye al italiano Marconi.
Las maravillas de Tesla van aún más allá. Este maestro de la mecánica, la electricidad, las matemáticas y el diseño nacido en 1856 en Smiljan (actual Croacia) llegó a registrar más de 700 patentes, muchas de las cuales son auténticos prodigios que han resultado determinantes para el progreso tecnológico: inventó el control remoto, realizó estudios sobre los rayos X y sus aplicaciones en medicina, creó las primeras lámparas de bajo consumo, sentó los principios teóricos del radar, realizó innovadores diseños de velocímetros para automóviles... Gracias a todos sus trabajos fue pionero en la robótica, en el desarrollo de aviones de despegue vertical y en transmisión inalámbrica de electricidad.
Y, a pesar de todos estos logros asombrosos, sus méritos suelen atribuirse a otros y su nombre sigue siendo muy desconocido para el gran público.
"Los inventos de Tesla están en la base de nuestra civilización tecnológica. Sin su sistema de generación y distribución de corriente alterna no podríamos enchufar nada a la red, sin su motor eléctrico no tendríamos lavadoras ni muchos otros aparatos que nos rodean", explica entusiasmado Miguel Ángel Delgado, comisario de la exposición y autor del libro Tesla y la conspiración de la luz.
La guerra de las corrientes
El caso más conocido es el de su enfrentamiento con Thomas Edison, con el que empezó a trabajar en 1884. Edison, que tenía un método de trabajo empírico basado en el ensayo y error, nunca llegó a tener una buena relación con Tesla, mucho más científico y reflexivo en su forma de trabajar. La rivalidad no tardó en aflorar y dio lugar a lo que se conoce popularmente como la guerra de las corrientes, una gran disputa por demostrar el descubrimiento y la patente de la electricidad. Edison defendía el sistema de corriente continua mientras que Tesla defendía el sistema corriente alterna. El primero no dudó en jugar sucio y recorrió Estados Unidos electrocutando animales (desde perros y gatos hasta un elefante) para demostrar los riesgos inherentes a la propuesta de su rival. A pesar de esta campaña de desprestigio, la corriente alterna se acabó imponiendo y a día de hoy se utiliza en todos los hogares.
Aunque Tesla ganó esta batalla, el prolífico inventor no obtuvo el reconocimiento del que sí gozó Edison, mucho más hábil desde el punto empresarial de relaciones públicas. "Edison sólo pensaba en inventos que pudiera comercializar. Si no se podía convertir en algo rentable, lo abandonaba. Tesla era casi lo contrario, él hablaba de revolucionar el mundo, pero no mostraba nada que pudiera atraer a los inversores", comenta el comisario. "Tesla fue a veces su peor enemigo: regaló patentes a Westinghouse, le dio el 51% de las patentes presentes y futuras a JP Morgan cuando éste tan sólo pedía el 50%... Es obvio que le faltó un instinto empresarial que le habría ayudado", añade. Hubo muchos más factores que contribuyeron al olvido del inventor: su último gran proyecto —el sistema mundial para la trasmisión de energía eléctrica sin cables— fracasó, "y los perdedores no suelen ser muy recordados"; no dejó ninguna empresa detrás que mantuviera vivo su nombre —Edison dejó la General Electric—; no tuvo discípulos —Edison contaba con Henry Ford, quien dedicó mucho esfuerzo, dinero y entusiasmo en mantener vivo el recuerdo de su mentor—, no tuvo herederos... "Además, en las últimas décadas, sus problemas mentales fueron a peor y Tesla se acabó convirtiendo en una caricatura de sí mismo, la del típico científico loco", relata Delgado, quien comenta que tanto daño le hacen a la figura del inventor sus detractores como "los más fanáticos teslianos que defienden incluso sus excentricidades más surrealistas". El genio, que fue célibe para no enturbiar su pensamiento, tenía muchas manías y obsesiones que fueron a más que con el paso de los años: tenía fijación con el número 3, adoraba a las palomas (él mismo reconoce que una se convirtió durante un tiempo en lo más importante de su vida), odiaba las joyas, no soportaba el pelo humano, no permitía el contacto físico... Todas estas excentricidades no ayudaron a mejorar la imagen de un hombre que estaba condenado a permanecer a la sombra de otros más avispados. Irónicamente, uno de los pocos premios que Tesla obtuvo en vida fue la medalla Edison.
11 datos curiosos de la vida del excéntrico y poco apreciado científico:
1. Nikola Tesla nació el 10 de julio de 1856 en Smiljan, Lika del Imperio Austrohúngaro, la actual región de Croacia. Su padre, Milutin Tesla fue un sacerdote serbio ortodoxo y su mamá, Djunka Mandic, una inventora amateur que buscaba facilitar sus actividades en el hogar, quizá la primer inspiración para el joven Nikola.
2. Tesla estudió en el Instituto Politécnico de Austria y en la Universidad de Praga, primero se interesó en la física y las matemáticas, pero la ingeniería eléctrica lo atrapó, tanto que según la Sociedad Tesla de Nueva York narra que un día diseñó el primer diagrama de un motor de inducción al tratar de explicar a un amigo lo que imaginaba.
3. A pesar de su genialidad, no fue un hombre reconocido en su tiempo, sobre todo por la comercialización y patentes de las ideas de Tesla por otros, empezando por Edison y Marconi. En 1884 migró a Estados Unidos en busca del sueño americano. Trabajó en los laboratorios de la compañía de Thomas Edison mejorando los productos que se vendían.
4. Lo que comenzó como relación laboral terminó como batalla legal. Tesla mejoró tanto los productos que ideó un nuevo sistema eléctrico que sustituía el viejo e ineficiente sistema de Edison por las redes de alta tensión o corriente alterna. Edison se negaba a sustituirlo porque no quería pérdidas económicas, Tesla en cambio pugnaba por la mejora en la tecnología, que finalmente es el que hoy día nos lleva “la luz” a casa.
5. Su ingenio no tenía límites. Tesla introdujo un sistema eléctrico a los motores, lo cual lo logró después de que descubriera el campo magnético giratorio que no sólo revolucionó la industria automotriz, sino la eléctrica al crear el alternador, los transformadores y todo el sistema polifásico que nos provee de energía eléctrica.
6. Además en 1896 inventó el primer transistor de radio, sí Tesla no Marconi. En 1943 la Corte Suprema de Estados Unidos reconoció la contribución de Tesla sobre la de Marconi, aunque ya se había llevado el Premio Nobel en 1909.
7. Además instaló la primer planta hidroeléctrica en las cataratas del Noágara en 1895 y descubrió la luz fluorescente, los rayos láser, las comunicaciones wireless, sí gracias a él tienes Internet, los sistemas de transmisión eléctrica sin cables, el control remoto y la robótica. Además de las turbinas. Por esto y más registró cerca de 700 patentes. Sus investigaciones incluyeron la exploración de energía solar y marina, así como la comunicación vía satelital.
8. Su descubrimiento más importante lo hizo mientras vivió en Colorado Springs de mayo de 1899 a 1900: las ondas estacionarias de la Tierra, lo que probaba que nuestro planeta podría usarse como un conductor eléctrico en ciertas frecuencias, por lo que podíamos recibir señales del espacio exterior.
9. Antes de su pelea con J. Pierpont Morgan, construyó un laboratorio en Long Island, en la que construyó una torre en la que se transmitirían el primer sistema de telecomunicaciones. Sin embargo fue demolida en 1917 por “cuestiones de seguridad”, incluso después de su muerte el FBI resguardó sus documentos, diagramas e inventos.
10. En su cumpleaños 75 en 1931 fue la portada de la revista Time, la publicación le entregó un volumen de más de 70 cartas de inventores e ingenieros, incluido Albert Einstein, que le agradecían su labor como inspiración a sus carreras. También era muy excéntrico, alardeaba de haber inventado una máquina para crear terremotos y dejaba cualquier obligación para alimentar palomas, incluso pagaba mucho dinero para que lo hicieran cuando enfermaba.
11. Tesla murió el 7 de enero de 1943 en el Hotel New Yorker, donde vivió los últimos 10 años de su vida, en el cuarto 3,327 del piso 33. Más de 2,000 personas estuvieron en su funeral, y sus cenizas se resguardan en una urna de oro en el Museo Tesla en Belgrado.