16/07/2020
Cuando los de arriba no pueden y los de abajo no quieren.
Dicen las malas lenguas de la rebeldía popular, que la frase que titula esta nota, describe , una situación revolucionaria.
Claro que las mismas malas lenguas y la historia nos dicen que es necesaria que haya una condición subjetiva, una vanguardia, una o varias organizaciones capaces de dirigir la lucha, de lo contrario las protestas sociales que estamos respirando hoy en Israel, quedarán como simple estallidos espontaneos, un acto de desahogo colectivo, una terapia de grupo, dirigida por sectores heterogeneos cada uno con sus intereses particulares, que aprovechan la rabia ciudadana, la bronca de quienes votaron un cambio y recibieron un Netanyahu acorralado que lentamente empieza a cometer errores, la desubicada anexión, frenada hábilmente por la gente de Azul y Blanco y Avoda, más una realidad geopolítica la debilidad de Trump, los ataques a la justicia frenados también por Ab y Avoda y la anarquia e inoperancia en el tratamiento de la crisis económica y de salud del Corona, un manejo que Bibi intento hacer exclusivo, no dando participación a Gantz y sus ministros, entre ellos Amir Pérez, con su plan económico social Alemán. La marcha de Balfour, que llegó a la puerta de la casa de Netanyahu, pareciera ser asustó a este personaje, que al otro día y vergonzosamente, salió a regalar como Santa 750 shequelim a cada ciudadano de Israel, este brote comunero repentino, que premio a millonarios y desocupados por igual, dando a quienes no necesitan y dando 750 insignificantes, para gente q esta sin trabajo, demostró la confusión y el pánico que esta viviendo el primer ministro, que por fin, al parecer empieza a dar participación, a la otra mitad del gabinete, a Azul y Blanco y Avoda, que perdieron en estos dos meses de cogobierno con Netanyahu, el respeto del electorado y quienes lo votamos y apoyamos su incorporación al Gobierno, empiecen a diferenciarse del corrupto, y comuniquen al pueblo sus propuestas, con claridad.
La militancia de Avoda y Azul y Blanco, debe salir a la calle, organizar la protesta y presionar a nuestros ministros, que por lo visto, necesitan de nuestra presencia en las calles, así como nosotros necesitamos, que ellos defiendan nuestros principios en el gabinete y parlamento.
Nuestra confianza política, no es un acto religioso, no es eterna, ni dogmática y dependerá de su actuación.
Nosotros los acompañamos desde las barricadas junto al pueblo.
Avoda latino, T 13