28/07/2026
"YA NO HABIA DOS"
Hay ciclos que se terminan…
se quedan sin sostén.
Y tú lo notas:
primero como distancia,
luego como confusión,
y al final, como un vacío que no sabes explicar.
Intentas sostenerlo.
Das más. Insistes más. Esperas más.
Pero ya no hay respuesta real al otro lado.
Y aquí es donde cuesta aceptar lo evidente:
Una conexión no se rompe por falta de amor.
Se rompe por falta de reciprocidad.
Porque un vínculo necesita tres cosas:
presencia, intención y respuesta.
Cuando una de ellas desaparece…
todo empieza a caer.
No importa cuánto quieras.
No importa cuánto proyectaste.
No importa cuánto estés dispuesto a luchar.
Si ya no hay dos…
no hay vínculo.
Y duele tanto porque una parte de ti ya lo sabía,
pero otra seguía esperando que volviera a ser como antes.
Ese es el verdadero duelo:
dejar de insistir donde ya no hay encuentro.
Aceptar no es rendirse.
Es dejar de sostener tú solo lo que siempre necesitó a dos.
Porque no…
no siempre podías hacer más.
A veces, simplemente…
ya no había nadie al otro lado.