CAMPEÓN GOLEADOR: MTRO. ANDRES MÁRQUEZ GARCIA, CON 17 GOLES.
PREMIANDO EN ECONÓMICO Y CON TROFEOS.
MUCHAS FELICIDADES A TODOS QUIENES PARTICIPARON EN ESTA LIGA.
02/12/2021
ENTREGAMOS LA CONSTRUCCIÓN DE UN COMEDOR COMUNITARIO EN LA LOCALIDAD LA PUERTA, ADEMÁS ENTREGAMOS UN RECONOCIMIENTO A LA PROFA. ISABEL CRUZ ORTÍZ POR SER DÍA DE SU JUBILACIÓN AL CUMPLIR SUS 30 AÑOS DE SERVICIO DOCENTE.
CON HECHOS SEGUIMOS CONSTRUYENDO HASTA NUESTROS ÚLTIMOS DÍAS COMO ADMINISTRACIÓN
02/12/2021
CONSTRUIMOS UN COMEDOR COMUNITARIO EN LA LOCALIDAD DE SILLETAS.
02/12/2021
REHABILITAMOS LAS CALLES EN “EJIDO TLANEMPA" QUE INCLUYE VADOS DE CONCRETO HIDRÁULICO.
02/12/2021
REHABILITAMOS EL CAMINO EN CUATECOMETL CAMOTIPAN QUE INCLUYÓ RAMPA Y CUNETA CON CONCRETO HIDRÁULICO
02/12/2021
CONSTRUIMOS CUARTOS DORMITORIOS EN LA COMUNIDAD DE HUITZAPOLI BENEFICIANDO A MAS DE 31 FAMILIAS
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La celebración del carnaval (nahnahuatilli) incluye un ceremonial, danzas y ofrendas en honor de las divinidades autóctonas, especialmente de Tlacatecolotl. Una semana antes de la Cuaresma son suspendidas las labores cotidianas para iniciar este festejo, que finaliza el Miércoles de Ceniza; tiene una duración de cuatro días, si bien, en ocasiones, se prolonga de acuerdo a la motivación y los recursos económicos de los participantes. Es antecedido por varios rituales de purificación; los participantes ayunan, se abstienen de la sexualidad, procuran no cometer "malas acciones" y algunos van a los sitios sagrados para orar y ofrecer comida. Finalmente, concluye con ceremonias de agradecimiento, en donde se honra a Tlacatecolotl con un banquete.
El dirigente del carnaval es llamado tlayecanketl (“el que va por delante”). En cada comunidad (y si es posible en cada barrio) nombran ésta autoridad. Para cumplir con su tarea, los candidatos a desempeñar el cargo protagonizan un "ritual" que inicia a través de los temiktli (sueños) en los que las divinidades revelan el cargo a los elegidos. Esta ratificación sobrenatural, es confirmada, enseguida, por los tlachixketl (videntes), quienes apartan de "la vida normal" a los hombres escogidos y los “purifican”: ofrecen una comida en los sitios sagrados más importantes con fines de aceptación, y finalmente notifican a la comunidad.
El nuevo tlayecanketl es exhortado para que desempeñe con atención su cargo.
El tlayecanketl convoca a los mihtotianeh o mecohmeh (danzantes) y tlatzotzonaneh (músicos) para que integren la comparsa y comiencen a ensayar sus coreografías (véase foto 2). Los ensayos generalmente se realizan por las noches en la casa del dirigente. Se reúnen fondos con los que se consiguen las ropas, máscaras y demás útiles y objetos rituales. Se invita al huehuetlacatl (ritualista, "hombre viejo") para vigilar el desarrollo de la festividad y, especialmente, para que realice el ritual de clausura en donde se ofrece una comida a Tlacatecolotl. Algunos dirigentes y sus danzantes acuden con anticipación a los cerros para orar, ofrendar, purificarse y "pedirle prestado el Tonal" a Tlacatecolotl, con el cual podrán investirse de poderes y realizar curaciones.
El nahnahuatilli empieza con un ritual donde rezan a Tlacatecolotl y a otras deidades. Sahúman con copal las máscaras y demás disfraces; encienden velas, cortan papel ceremonial con la imagen de esta divinidad y las rocían con sangre de aves, ofrecen comida, música y danzas. Una vez concluido el rito se disfrazan conforme a los personajes de la tradición, o bien con atuendos, inspirados en la problemática local (o nacional).
Todos los participantes son varones, generalmente jóvenes solteros; algunos se visten como mujeres indígenas, otros de "ladinas" o de prostitutas. Del genero masculino figuran ancianos, "comanches" (guerreros), diablos, charros, locos, caciques y sacerdotes católicos, en cuyo caso imitan burlonamente sus ademanes y sermones. Los disfraces expresan claramente la intención de ridiculizar los comportamientos citadinos, evidenciando la función de referente étnico que cumple el carnaval. El último día participa el Pihpisoltlasolli ("basura estropeada"), también llamado "oso", disfrazado con Cuaxilopahpatla (hojas secas de plátano) o con totomochtli (hoja de maíz).
Cuando el tlayecanketl termina de disfrazarse de Diablo, junto con los danzantes y los músicos, visita las casas de la comunidad (y pueblos aledaños) para ofrecer sus servicios de baile y "limpias". Se compensa su labor a través de pagos en efectivo o con granos de maíz y frijol. El tlayecanketl mantiene el orden de sus danzantes, procura que no ingieran alcohol y no riñan.
El tlayecanketl y los mecohmeh anuncian su llegada en cada casa por medio de gritos, ruidos producidos con cuernos de bovinos (o con un caracol marino) y cohetes. Cuando son admitidos, se alinean en el patio de las viviendas y bailan los sones que el casero pide; mientras ejecutan sus bailes gritan, dicen chistes; los “comanches” golpean con un "chirrión" (látigo) o hacen estallar cohetes. Bailan sones propios del carnaval como el tlahpalolli ("saludo"), tlapechtli ("tarima"), tzicuintli ("brinquito"), "la polla, “los enanos” y otros. Durante cuatro días visitan varias comunidades y las cabeceras municipales; en la tarde del día último sacan el Pihpisoltlasolli (disfrazado como antes se ha mencionado), el cual sale del monte y va corriendo hasta donde están bailando los mecohmeh. A partir de ahí un grupo de jóvenes lo persigue por todo el pueblo hasta alcanzarlo: lo lazan con cuerdas y le quitan el disfraz ("su pellejo"). Enseguida el hombre que representa al Pihpisoltlasolli se retira al monte para que no descubran su identidad. Los jóvenes llevan el disfraz ante los mecohmeh como un trofeo.
Cuando hay algún enfermo en casa se contrata el servicio de los mecohmeh. Los familiares llevan el enfermo al patio de la vivienda y lo sientan en una silla, mientras el tlayecanketl (disfrazado de Diablo) o una pareja demecohmeh (hombre y mujer) asumen el papel de curanderos limpian al paciente con ramas, velas y papel ceremonial. Mientras rezan, sahúman y "succionan" la enfermedad la comparsa baila en círculo alrededor del enfermo hasta que termina el ritual. Estos danzantes (con la ayuda del Tonal de Tlacatecolotl) también purifican casas y animales domésticos para mantener el equilibrio y alejar los “aires malévolos”.
En algunas comunidades del municipio de Benito Juárez las cuadrillas de disfrazados suspenden sus labores un día antes del Miércoles de Ceniza; sin embargo las de Chicontepec e lxhuatlán de Madero terminan hasta la noche del citado día, cuando el huehuetlacatl los purifica poniéndoles una mancha en la frente con cenizas del fogón, y limpiándolos con hojas de "aguacate de olor". Después en el altar doméstico del tlayecanketl, ofrecen una comida a las divinidades y rezan a Tlacatecolotl. Finalmente depositan en el altar el dinero y las semillas colectadas. El Miércoles de Ceniza honran los que murieron trágicamente, les ofrecen tamales, guisos, bebidas, flores y música, tanto en el altar doméstico como en el cementerio; se piensa que ellas moran en el aposento de Tlacatecolotl, quien es su patrón. Durante el transcurso del nahnahuatilli, los especialistas en ritos realizan un ritual privado a Tlacatecolotl para agradecerle el "don" que les ha entregado. Entre estos especialistas figuran: huehuetlacatl ("hombre viejo"), tepahtihketl ("curandero"), tlachixketl ("vidente"), tlakihkixtihketl ("succionador"), tetlahchihuihketl ("hechicero") y Tonalnotzketl ("llamador de Tonal"). Los ganaderos también hacen este ritual y le rezan tanto a Tlacatecolotl como al Diablo para que se multiplique el ganado y aumente su riqueza material. Todos estos rituales privados se llevan a cabo a media noche, ofrecen comida, papel ceremonial, velas, sangre de gallinas, bebidas otros comestibles.
Ocho días después (con el dinero y las semillas colectadas por los mecohmeh, más la cooperación que ellos aportan), realizan el Mecohtlacuatiliztli ("comida de los mecos"), ritual de agradecimiento a Tlacatecolotl. Organizan un baile popular al que acude toda la población, mientras que en la casa del tlayecanketl, se contrata el servicio del huehuetlacatl para que oficie el rito de agradecimiento, ofreciendo papel ceremonial con la imagen de las divinidades (a las que rocían con sangre de aves), comidas, bebidas, rezos y música ritual. Agradecen a Tlacatecolotl la realización del carnaval y le devuelven su Tonal, prestado a los mecohmeh. Finalmente se purifican todos los participantes con humo de copal y "limpias" con ramas. En algunos poblados a media noche de este día, vuelven a bailar los mecohmeh y enseguida van al monte a despojarse de sus disfraces y
purificarse. Con esta ceremonia culmina el carnaval y el culto a Tlacatecolotl. Los miembros de la cuadrilla de mecohmeh guardan sus máscaras y disfraces con los que volverán a participar anualmente, hasta cumplir un periodo de siete años. De no hacerlo Tlacatecolotl los castigaría con "enfermedades" y "desgracias".