03/06/2026
El pez por la boca muere.
En la reunión de trabajo de la Agencia de Investigación e Inteligencia Ministerial, el fiscal Jorge Luis Llaven Abarca dijo frases que suenan bien para el discurso, pero que también se le regresan como espejo político:
“Aquí nadie es indispensable, nadie”.
“Quien no pueda dar resultados, vendrán otros a hacerlo”.
“Nos fijemos como meta hacer lo correcto”.
La pregunta es inevitable: si esas palabras se aplicaran con seriedad, ¿quién sería el primero en rendir cuentas?
Porque en Chiapas no basta con reunir mandos, levantar la voz y advertir que otros pueden ocupar los cargos. La Fiscalía no necesita discursos de autoridad; necesita resultados verificables, investigaciones limpias, carpetas bien integradas, combate real a la impunidad y respeto absoluto a los derechos humanos.
Decir que “nadie es indispensable” es correcto. Pero entonces tampoco es indispensable el fiscal. Tampoco lo son los mandos que no han logrado devolver plena confianza a la ciudadanía. Tampoco lo son quienes creen que una reunión de trabajo sustituye la justicia que la gente espera todos los días.
El verdadero resultado no se presume en una mesa. Se demuestra cuando una víctima encuentra justicia. Se demuestra cuando una carpeta no se cae. Se demuestra cuando no hay protección para nadie. Se demuestra cuando la Fiscalía deja de ser una oficina de discursos y se convierte en una institución que actúa con ética, legalidad y firmeza.
Llaven Abarca tiene razón en algo: quien no pueda con la responsabilidad, debe hacerse a un lado.
La diferencia es que esa frase no debe usarse solo hacia abajo, contra agentes, fiscales o subordinados. También debe aplicarse hacia arriba, donde se toman las decisiones, donde se nombran mandos y donde se responde políticamente por los resultados.
Porque hacer lo correcto no es repetirlo en una reunión.
Hacer lo correcto es empezar por la casa.También puede cerrarse con una frase más dura:
“Si nadie es indispensable, que empiecen por evaluar al que encabeza la Fiscalía; porque en seguridad y justicia, los discursos no absuelven resultados.”