02/07/2026
Hasta la eternidad, Mara
Cuando me correspondió dirigir la refundación y la organización del Archivo Histórico del Municipio de Manzanillo, conté con el apoyo invaluable de la Doctora María de los Ángeles Rodríguez Álvarez, quien dirigía el Archivo Histórico del Estado, hoy bajo mi cargo.
Mara fue la primera mujer en dirigir el Archivo del Estado. En ese tiempo tuve la oportunidad de reunirme innumerables ocasiones con ella, para implementar acciones tendientes al incremento del acervo, materiales de trabajo y capacitación que brindó al personal manzanillense con un profesionalismo y sensibilidad que mucho valoro.
En 2011, la entonces Directora del Archivo General de la Nación, Aurora Gómez Galbarriato-Ferrer, me invitó a organizar la Reunión Nacional de Archivos en nuestro puerto, y con la ayuda del entonces Secretario de Cultura, Rubén Pérez Anguiano, y del presidente municipal Nabor Ochoa, conseguimos dar resultados que merecieron elogios nacionales.
Para sacar adelante la logística, con la colaboración de mi amada Administración Portuaria Integral (hoy Asipona), tuvimos que pasar muchas dificultades.
Yo, apremiando al alcalde para el embellecimiento de espacios públicos y el refuerzo de la seguridad y Rubén Pérez Anguiano, como magnífico director de orquesta, alzando y moviendo la batuta.
Pero el alma de todo, con su admirable ecuanimidad y paciencia, fue Mara Rodríguez.
Conseguimos atender la parte archivística, con la participación de cientos de personas, la turística con el número de visitantes a quienes les pedimos venir acompañados y la más difícil: Que no se presentara un solo incidente de violencia durante los días del Congreso.
Esa actividad me permitió fortalecer una amistad que se prolongó por años con Mara. Amistad que se había dado hará más de veinte años, cuando coincidimos en la adoración que tanto ella como yo, teníamos por el Maestro Gregorio Torres Quintero, que fue su inspiración y su trabajo de estudio más apasionante. Torres Quintero había iniciado su incomparable trayectoria educativa en Manzanillo y Mara me picó las costillas muchas veces para apoyarle con datos recabados aquí, consiguiendo hasta imágenes y documentos inéditos.
Cuando dejó el Archivo Histórico del Estado, llegamos a reunirnos muchas veces. Su penosa enfermerad, el Parkinson, la drenaba pero no la desesperaba. Porque Mara fue una mujer equilibrada, educada, fina, que encantaba con su amabilidad. Generosa siempre, compartía sus conocimientos e investigaciones y derramaba bondad y entusiasmo en todos los actos de su vida.
Justo hace un mes, en diálogo con el Subsecretario de Cultura, Juan José Arias Orozco, la consideramos para una serie de homenajes a colimenses distinguidos vivos, que en su caso quedará pendiente.
Gracias, Doctora María de los Ángeles Rodríguez Álvarez, por todo lo que hiciste para convertir el Archivo Histórico del Estado en un repositorio digno.
Lamento profundamente tu fallecimiento. Sé que descansas en paz. El Archivo siempre será tu Archivo. Te llevaremos en el corazón.
Horacio Archundia
Director del Archivo Histórico del Estado