25/08/2026
Anoche confirmamos algo profundamente poderoso: qué satisfactorio, qué justo y qué necesario es homenajear en vida a quienes han dedicado la suya a transformar la de millones de mujeres.
Reconocer a la Dra. Marcela Lagarde y de los Ríos es reconocer a una mujer cuyo pensamiento ha atravesado generaciones enteras. Sus aportaciones al feminismo nos dieron palabras para nombrar lo que durante demasiado tiempo permaneció invisible: los cautiverios de las mujeres, la construcción de nuestra autonomía, el derecho a una vida libre de violencia y, especialmente, la sororidad como un pacto político entre mujeres.
Marcela nos enseñó que la sororidad no significa pensar igual, estar de acuerdo en todo ni borrar nuestras diferencias. Significa reconocernos como interlocutoras, construir alianzas y encontrar en nuestras causas comunes la fuerza necesaria para transformar nuestra realidad.
Y quizá una de las cosas más emocionantes de esta noche fue poder mirar alrededor y comprobar que su legado está rindiendo frutos.
Ahí estábamos: mujeres distintas, de generaciones, historias, espacios, pensamientos y trayectorias diferentes. Mujeres que seguramente seguiremos teniendo desacuerdos y profundas diferencias, pero que hemos aprendido que existe algo más grande que muchas de ellas: la causa que compartimos.
Una vez más estuvimos juntas.
Una vez más demostramos que hemos logrado convertir la sororidad en estrategia política.
Y sí: existen otras formas de relacionarnos entre mujeres.
Pero lo más hermoso es que ya no podemos decir solamente que las estamos construyendo.
¡Las estamos viviendo!
Estamos aprendiendo a reconocernos, acompañarnos, abrirnos espacios, celebrar nuestros logros, sostenernos en las dificultades y comprender que el avance de una mujer puede convertirse también en camino para muchas otras.
Sabemos que la noche de ayer pudo haber sido más elegante, más fina, más solemne, más protocolaria, más perfecta en los detalles, más impecable en la organización… Siempre habrá cosas que aprender, mejorar y hacer diferente.
Pero hay algo que difícilmente habría podido ser:
más auténtica, más entrañable, más nuestra y, sobre todo, más inolvidable.
Porque ninguna producción perfecta puede sustituir lo que ocurrió ahí: mujeres encontrándose, reconociéndose y celebrando en vida a una mujer que nos enseñó que juntas también podemos transformar la historia.
Gracias, Dra. Marcela Lagarde, por las palabras, las teorías y las categorías que nos permitieron comprender nuestra realidad, pero especialmente por sembrar ideas que hoy vemos convertidas en acciones.
Y gracias a todas y cada una de las mujeres que hicieron posible esta noche, que estuvieron, que acompañaron, que sumaron y que decidieron encontrarse por encima de nuestras diferencias.
Esta fotografía guarda mucho más que un momento.
Guarda la evidencia de un legado vivo.
Gracias a todas. Fue inolvidable. 💜
Juntas, unidas y organizadas. La sororidad no solamente se nombra: se ejerce, se convierte en estrategia política y se vive.
capitulo Querétaro RNMDP
Red Nacional de Mujeres Defensoras de la Paridad