06/10/2026
Alex, siempre en nuestra memoria y nuestro corazón.
A dos años del as*****to de Alejandro Arcos Catalán, expresidente municipal de Chilpancingo, su muerte sigue siendo una herida abierta para Guerrero y, sobre todo, una exigencia de verdad y justicia.
Alejandro Arcos recibió en las urnas el mandato de gobernar Chilpancingo. Su as*****to, apenas unos días después de haber asumido la presidencia municipal.
A dos años de distancia, debemos preguntarnos con responsabilidad: ¿por qué asesinaron a Alejandro Arcos?.
No corresponde a los partidos políticos sustituir a las fiscalías ni adelantar conclusiones. Corresponde a las instituciones investigar, probar y explicar. Pero sí nos corresponde, como actores políticos y como sociedad, exigir justicia y verdad.
Esclarecer este crimen es también defender a las instituciones democráticas.
Cuando la violencia alcanza a una autoridad surgida del voto ciudadano, no solamente se agrede a una persona: se golpea la confianza de la sociedad en sus instituciones.
Uno de los mayores riesgos que debemos enfrentar: que el miedo termine convirtiéndose en resignación; que los ciudadanos lleguen a pensar que votar no es suficiente para decidir quién gobierna.
Guerrero no puede aceptar esa normalización.
Por eso este aniversario debe servir no solamente para recordar a Alejandro Arcos Catalán, sino para renovar una exigencia legítima: verdad y justicia
Esta exigencia debe hacerse sin especulaciones, sin fabricar culpables y sin utilizar políticamente una tragedia. Pero también sin silencio.
A dos años, la mejor manera de honrar la memoria de Alejandro Arcos es conocer la verdad.
Mientras no sepamos por qué lo asesinaron, quién lo ordenó y qué intereses estuvieron detrás, seguirá existiendo una deuda con su familia, con Chilpancingo, con Guerrero y con la sociedad.