12/05/2019
Cuando pensé que era el fin, cuando ví mi vida en un agujero sin final, cuando pensé que nada en mi vida podía cambiar, cuando mis ganas de vivir eran pocas y mi felicidad se desvanecía... Dios me abrazó, me amó como nunca nadie me había amado, sano todas mis heridas y hoy puedo decir que él es todo lo que necesito, él es mi motor para seguir y la felicidad en mis días.