07/08/2026
Hoy, más que despedir a mi querida tía Estelita Ibarra, honramos la huella luminosa que dejó en cada corazón que tocó. Su generosidad, palabras, abrazos, enseñanzas y la manera en que vivió seguirán siendo un refugio para quienes la amamos.
Con el tiempo aprendemos que la ausencia no significa olvido. Aprendemos a descubrir que quienes han trascendido continúan acompañándonos de una manera distinta: viven en nuestros recuerdos, nuestras decisiones, en los valores que sembraron y en el amor que permanece intacto.
Existen presencias que dejan de habitar nuestros días para comenzar a habitar nuestra alma. Y desde ahí, silenciosamente, continúan guiando nuestros pasos.
Que su legado siga floreciendo en cada vida que tuvo el privilegio de tocar, y que el consuelo nazca de la certeza de que el amor verdadero trasciende el tiempo, la distancia y toda separación.
Con todo mi cariño y eterna gratitud, recordaremos siempre a nuestra querida tía Estelita Ibarra.