13/08/2026
Te invitamos a leer la siguiente opinión 👇🏿
📌 - El presente tiene voz joven.
Por: Silvia Caballero Vargas.
Cada 12 de agosto hablamos de las juventudes. Las felicitamos, reconocemos nuestras ideas, nuestra energía y esa capacidad de imaginar que las cosas pueden hacerse diferente.
Y sí, las juventudes tenemos ganas.
Pero también tenemos voz, causas, ideas y una enorme capacidad para organizarnos, trabajar en equipo y hacer que las cosas pasen.
En México somos más de 30 millones de personas entre 15 y 29 años. Somos casi una cuarta parte del país. No somos una generación que deba ser tomada en cuenta de vez en cuando: somos parte del presente y tenemos mucho que aportar a las decisiones que definirán nuestro futuro.
Por eso, hablar de participación juvenil va mucho más allá de decir que “somos el futuro”.
También somos el presente.
Y aquí hay algo importante: participar no significa solamente votar.
Participar es tener un espacio para proponer, sentarse en una mesa donde se toman decisiones y que una idea pueda ser escuchada aunque todavía no tengas 30 años. Es contar con mecanismos reales para que una causa juvenil pueda convertirse en una agenda pública.
Porque si queremos que las juventudes participen, también tenemos que preguntarnos si estamos construyendo espacios donde realmente puedan hacerlo.
El propio INE ha documentado que la participación electoral juvenil disminuye después de los primeros años en que las personas ejercen su voto. En 2024, la participación promedio de las personas de 18 a 34 años fue de 49.1%, menor que la de las personas de 35 años o más.
Y quizá deberíamos dejar de preguntarnos únicamente “¿por qué los jóvenes no participan?”
También preguntarnos:
¿Qué estamos haciendo para que quieran participar?
Porque tampoco podemos pedirle a una generación que confíe en las instituciones si nunca encuentra un lugar dentro de ellas.
Las juventudes estamos haciendo nuestra parte. Abanderamos causas, levantamos la voz cuando algo no nos parece justo y trabajamos para construir soluciones. Hablamos de salud mental, educación, empleo, derechos, igualdad y de las muchas realidades que atraviesan nuestras comunidades.
Pero necesitamos oportunidades reales: para participar, proponer, prepararnos, aprender y demostrar que nuestra edad no determina nuestra capacidad.
No se trata solamente de que haya jóvenes en una fotografía. Se trata de que haya jóvenes en la conversación, en los proyectos y en las decisiones.
Porque una democracia que quiere renovarse necesita nuevas voces. Y una sociedad que quiere avanzar necesita jóvenes que cuestionen, propongan y se involucren.
Yo sí creo en una juventud que levanta la voz, pero también escucha; que defiende sus causas, pero sabe construir con quienes piensan distinto; que tiene ganas de hacer las cosas diferentes y entiende que los cambios también se construyen haciendo equipo.
Este Día de la Juventud, más que hablar de lo que podemos llegar a ser, hablemos de lo que ya estamos siendo.
Porque la juventud tiene ideas.
Tiene causas.
Tiene ganas.
Tiene voz.
Y cuando encuentra oportunidades reales para participar, tiene también la capacidad de convertir esa voz en acción.
Y no está esperando su momento. Está construyendo el presente.