09/11/2025
Cuento :
El globo que no quería explotar
Había una vez un globo rojo llamado Rojito que vivía en una tienda de fiestas. Era brillante, redondo y muy simpático, pero tenía un gran miedo: no quería explotar.
Mientras los demás globos soñaban con volar alto en cumpleaños y bodas, Rojito temblaba solo de pensarlo.
—¿Y si me pinchan? ¿Y si me sueltan y me pierdo en el cielo? —preguntaba asustado.
Los otros globos se reían.
—¡Eso es lo mejor de ser globo! ¡Flotar, hacer sonreír a los niños, sentir el viento!
Pero Rojito prefería quedarse escondido detrás de las cajas, donde se sentía seguro. Pasaban los días y veía cómo los demás globos se iban uno a uno, llenando de alegría las fiestas. Y él… seguía allí, intacto, pero solo.
Un día, una niña llamada Clara entró en la tienda con los ojos tristes. Había perdido su globo azul. Cuando vio a Rojito, sonrió un poquito.
—¿Puedo llevarme ese globo rojo? —preguntó.
El vendedor lo infló con cuidado y se lo entregó. Rojito estaba nervioso, pero al ver la sonrisa de Clara, sintió algo nuevo: valentía.
Mientras volaban juntos por el parque, el viento lo mecía suavemente. Clara reía, y Rojito comprendió que vivir con miedo no era vivir de verdad.
De pronto, una rama rozó su cuerda y… ¡pop!
Rojito explotó.
Pero no sintió tristeza. Antes de desaparecer, vio a Clara mirando al cielo, feliz, recordando lo bonito que fue su paseo. En ese instante, Rojito entendió que había cumplido su propósito: dar alegría, aunque fuera solo por un momento.
Moraleja:
A veces, el miedo a perder nos impide vivir. Solo cuando nos atrevemos, descubrimos lo hermoso que es volar, aunque sea por un instante.