26/03/2026
POBREZA POR TODOS LADOS
Escrito por el párroco del Teúl Joachin Ciprian, año 1688. Recuerde usted que Florencia era parte del Teúl.
—Informe para el arzobispo—
Hay dos clases, unos de color que se nombran españoles, otros no.
La epidemia dejó insolventes a los sobrevivientes, unos quedaron enfermos y convalecientes, no tienen ni cómo llevarse un bocado a la boca, esto es general en indios y españoles, cuando más alcanzan es a mal comer, mucho trabajo cosechar, apenas desgranan el maíz y otros aún antes lo venden y se quedan con hambre todo el año.
Pese a eso el trabajo se debe hacer, sin importar las distancias ni lo despoblado y escabroso de los caminos, que en durante leguas no hay una chinampa o un aguaje; solo peñas y arboledas infructíferas y arroyos abundantes en tiempo de aguas.
El más acaudalado tiene dos bestias para hacer sus diligencias y si acaso el jefe de familia enferma, la esposa o hijo tiene que caminar hasta doce leguas para solicitar nuestros servicios religiosos, peor aún si la vuelta fuese de noche, con el riesgo de caer en un arroyo y con el horror de los aullidos de lobo, que abundan en estas tierras, lloviendo o soportando el sol.
Y quizás a la casa que se acude a administrar los sacramentos solo mide a lo mucho seis varas de tierra, cercada cuando más de mal puestas piedras, algunas con lodo o ramas de árboles y dentro de esa covacha el enfermo, la cocina afogonada, aveces sin puerta, abundan los ladridos de perros que presienten la partida del enfermo, mucha inmundicia, aveces incapaces de ofrecer una bebida caliente. Y a mi regreso ya esta otra persona esperando para otro viaje.
En ocasiones se acude a San Lucas a un entierro, que esta a ocho leguas de esta cabecera, son tan pobres que ni siquiera pagan los tres reales correspondientes al servicio, en los casamientos, estos solo dan dos gallinas, los seis reales de las amonestaciones y el día de su esposorio las arras que son tres reales, dan 24 fanegas de maíz, una mujer que ministre las tortillas y el atole, el marido ministra la leña necesaria en la cocina y un mancebo que guarda los caballos. Las candelas las pone el cura ahí se va ya un peso. Si es viudo no ofrece arras y solo paga dos pesos y seis reales, por entierro de párvulos (niños) solo se pagan seis reales.
fuente Family Search.
Cuando se escribió este informe aún no se edificaba este templo, se terminó de construir 104 años después.