26/08/2026
Sergio Mayer volvió a pedir licencia como diputado. Es la segunda vez este año, después de que en febrero dejara su curul para participar en un reality show.
Pero detrás de esa silla hay una historia que vale la pena recordar.
En 2024, Luis Morales Flores, militante que se identificó como indígena otomí, adulto mayor y persona con discapacidad, participó en la insaculación de Morena y sostuvo que el resultado debía colocarlo como propietario en la lista plurinominal. Finalmente fue registrado como suplente de Sergio Mayer.
El Tribunal Electoral no determinó que Mayer hubiera “robado” la curul: Morena podía reservar espacios por acciones afirmativas y estrategia política. Sin embargo, la propia Citlalli Hernández señaló en su momento que la incorporación de Mayer fue una decisión de Mario Delgado y cuestionó que esos espacios reservados no se hubieran explicado con suficiente claridad.
Y aquí entra la autocrítica.
Apoyar la transformación no significa aplaudir absolutamente todo lo que haga Morena. Si durante años criticamos el dedazo, las cuotas, los privilegios y las decisiones tomadas desde arriba, no podemos normalizarlas solamente porque ahora estén pintadas de guinda.
El proyecto se cuida también señalando sus errores.
Como decía López Obrador: “no somos iguales”.
Pues entonces hay que demostrarlo.