01/05/2026
Durante la noche que transcurre entre el 30 de abril y el 1 de mayo, suceden cosas macabras y llenas de magia; es una velada oscura mejor conocida como la Noche de Walpurgis (Walpurgisnacht).
Esta festividad europea tiene diferentes matices: uno pagano, uno cristiano y uno místico. En primer lugar, su origen pagano se remonta a la cultura celta y su celebración, llamada Beltane, dedicada al dios Belenos o Belenus, deidad del sol, el fuego y la luz. Esta fiesta se caracterizaba por marcar el inicio del verano y el periodo de fertilidad tanto de los animales como de la vegetación, donde todo reverdecía y se renovaba. Por este motivo, en la noche del 30 de abril se encendían hogueras como ofrenda a Belenus, como un medio purificador para los humanos y como una barrera para ahuyentar a los malos espíritus. En segundo lugar, la celebración cristiana está dedicada a santa Walpurga o Walburga, abadesa inglesa del siglo VIII que cuenta con dos santorales en el año: el 25 de febrero para los católicos y el 1 de mayo para los cristianos del norte del Viejo Continente, principalmente Alemania, y algunos países del centro de Europa como República Checa o Polonia. Y por último, el elemento místico y brujeril llega con la creencia de que al celebrar de manera invertida y anticipada (por seis meses) algunas de las fechas más importantes del calendario cristiano, en este caso, el Día de Todos los Santos cuya contraparte es el 1 de mayo, se daba un aire profano a esa noche en particular, siendo una de las cuatro fechas más importantes dentro de la cosmovisión de brujos y hechiceros. También el lado más mágico y tenebroso de esta noche se encuentra en diferentes leyendas procedentes de la región de los bosques de Hartz, particularmente, del monte Brocken (Sajonia-Anhalt, Alemania). De esta manera, se unieron todos estos elementos para conformar la Noche de Walpurgis que conocemos hoy en día.
Sin embargo, cabe destacar que esta festividad tiene presencia en varias obras literarias, sobre todo, en aquellas de los géneros de terror y horror, como “Fausto” de Johann Wolfgang von Goethe, “La noche de Walpurgis” de Gustav Meyrink y “El invitado de Drácula” de Bram Stoker. No obstante, en México también se escribió sobre esta fecha tan especial: Manuel José Othón (1858-1906) redactó el poema “Noche rústica de Walpurgis”, publicado póstumamente en 1907, cuyos versos se han convertido en una de las mejores expresiones del romanticismo oscuro en nuestro país, donde se mezclan elementos europeos sobre el Sabbat o aquelarre en un entorno meramente mexicano. Una lectura que sin duda no debes perderte.