17/09/2026
𝐒𝐈𝐆𝐋𝐎 𝐗𝐗𝐈 | 𝐄𝐃𝐈𝐓𝐎𝐑𝐈𝐀𝐋
𝐋𝐨𝐬 “𝐄𝐬𝐭𝐡𝐞𝐥𝐨𝐬”: 𝐮𝐧𝐚 𝐟𝐮𝐞𝐫𝐳𝐚 𝐪𝐮𝐞 𝐭𝐞𝐧𝐝𝐫á 𝐪𝐮𝐞 𝐜𝐨𝐧𝐭𝐚𝐫 𝐞𝐧 𝐞𝐥 𝐧𝐮𝐞𝐯𝐨 𝐞𝐬𝐜𝐞𝐧𝐚𝐫𝐢𝐨 𝐝𝐞 𝐆𝐮𝐞𝐫𝐫𝐞𝐫𝐨.
𝐏𝐨𝐫 𝐒𝐈𝐆𝐋𝐎 𝐗𝐗𝐈 | 𝐏𝐫𝐨𝐲𝐞𝐜𝐭𝐨 𝐆𝐮𝐞𝐫𝐫𝐞𝐫𝐨
El proceso político de Morena en Guerrero dejó algo más que nombres, aspiraciones y mediciones: dejó al descubierto la conformación de una estructura social y política que logró reunir alrededor de la Maestra Esthela Damián Peralta a liderazgos provenientes de distintos sectores y regiones del estado.
Hoy comienza a identificarse con mayor claridad un grupo: los “Esthelos”.
Más que una denominación circunstancial, el término representa a mujeres y hombres que acompañaron el proyecto de Damián durante el proceso interno y que consiguieron establecer vínculos con sectores de la sociedad civil, empresarios, profesionistas, académicos, jóvenes, mujeres, organizaciones sociales y, particularmente, representantes del Guerrero rural.
Ahí podría encontrarse su principal fortaleza política.
Porque Guerrero no termina en Acapulco, Chilpancingo o las principales cabeceras municipales. Guerrero también está en sus ejidos, comunidades, pueblos indígenas, organizaciones campesinas, productores, artesanos y familias que todos los días sostienen la economía desde el territorio.
Durante su recorrido político, Esthela Damián colocó precisamente la cercanía con las comunidades y la participación social entre los elementos centrales de su discurso. Esa construcción territorial permitió que alrededor de su proyecto coincidieran perfiles con historias y procedencias políticas distintas.
El reto ahora es la unidad
La aparición de los “Esthelos”, sin embargo, adquiere verdadero significado político únicamente si su organización encuentra una vía de convivencia y participación dentro del proyecto general de Morena. Después de cualquier proceso interno llega el momento más complejo: reconstruir acuerdos.
Morena necesitará evitar que sus diferentes expresiones se conviertan en grupos aislados o enfrentados. La fortaleza electoral de cualquier movimiento político depende también de su capacidad para incorporar las distintas fuerzas que surgieron durante sus procesos internos.
En ese escenario, los “Esthelos” pueden representar una corriente con presencia territorial y capacidad de interlocución social, pero también enfrentan una responsabilidad: demostrar que su objetivo trasciende una candidatura individual.
La política que viene exigirá menos confrontación interna y mayor capacidad para construir coincidencias.
Sociedad, territorio y partido
Existe además una característica que merece atención: la diversidad de quienes acompañaron el proyecto de Esthela Damián.
La participación de empresarios puede aportar una visión sobre inversión y generación de empleos; la academia puede contribuir con conocimiento y planeación; la sociedad civil puede mantener abiertas las puertas hacia causas ciudadanas; mientras que el sector rural aporta algo indispensable para comprender Guerrero: territorio, comunidad y realidad social.
Ninguno de esos sectores sustituye a Morena ni a su militancia.
Pero tampoco deberían ser vistos como mundos separados. El desafío consiste precisamente en construir puentes entre partido, militancia y sociedad.
Los procesos electorales modernos difícilmente pueden sostenerse únicamente desde las estructuras partidistas. Requieren participación ciudadana, organización territorial y capacidad para escuchar problemas que muchas veces no llegan a las oficinas públicas.
Cercanía con la gente:
Si existe una idea que los “Esthelos” pueden conservar del movimiento que acompañaron es sencilla: la política debe regresar permanentemente a las comunidades.
No solamente cuando existen encuestas.
No solamente durante las campañas.
Y no solamente cuando se necesitan votos.
La verdadera prueba de una organización política comienza cuando termina la competencia interna y sus integrantes permanecen en colonias, comunidades y municipios escuchando, gestionando y construyendo soluciones.
Ahí se sabrá si los “Esthelos” fueron solamente una estructura creada alrededor de una coyuntura o si estamos frente al nacimiento de una expresión política con permanencia en Guerrero.
2027 todavía se construye
La gubernatura de Guerrero en 2027 será resultado de muchos factores: las decisiones partidistas, la participación ciudadana, las candidaturas que finalmente sean registradas y, sobre todo, el voto de las y los guerrerenses.
Dentro de ese proceso, el grupo que acompañó a Esthela Damián representa un activo político cuya dimensión dependerá de su capacidad para conservar organización, presencia territorial y diálogo con otros sectores.
Su mayor aportación podría estar precisamente ahí: sumar sin dividir.
Si los “Esthelos” consiguen mantener comunicación con Morena, respetar sus procesos internos y al mismo tiempo conservar los vínculos construidos con sociedad civil, empresarios, academia, organizaciones sociales y comunidades rurales, podrían convertirse en uno de los grupos relevantes para la construcción de acuerdos rumbo a 2027.
Pero hay una condición fundamental: la unidad no puede significar subordinación silenciosa ni la diversidad puede convertirse en ruptura permanente.
Guerrero necesita una política capaz de sumar diferencias alrededor de objetivos comunes.
Los “Esthelos” aparecen así en una nueva etapa. Ya no únicamente como quienes acompañaron a Esthela Damián durante un proceso interno, sino como una organización que tendrá que definir qué representa, qué propone y cuál será su aportación dentro del nuevo escenario político de Guerrero.
Porque después de las encuestas y de las decisiones partidistas queda la parte verdaderamente difícil: seguir caminando con la gente.
𝑺𝑰𝑮𝑳𝑶 𝑿𝑿𝑰 | 𝑷𝒓𝒐𝒚𝒆𝒄𝒕𝒐 𝑮𝒖𝒆𝒓𝒓𝒆𝒓𝒐
𝑫𝒆 𝒍𝒂 𝑹𝒆𝒈𝒊ó𝒏 𝒂 𝒍𝒂 𝑵𝒂𝒄𝒊ó𝒏