03/10/2026
CUANDO SE DETIENE EL TURISMO, SE RESIENTE TODA UNA COMUNIDAD.
Detrás de cada negocio hay una familia, un esfuerzo y un futuro que cuidar.
No es solo el cierre de un balneario, es el impacto en varias comunidades.
No es solamente el cierre de El Géiser. Es pensar en todos esos lugares donde tantas personas pasaban momentos inolvidables, donde se detenían a comer, compraban artesanías, disfrutaban de una buena plática y compartían experiencias que hoy forman parte de sus recuerdos.
Detrás de cada restaurante, cada tienda, cada cocina económica, cada pequeño hotel improvisado y cada establecimiento, hay personas, familias y sueños que dependen de la actividad turística para salir adelante.
Hay un dicho que dice: «Cuando veas las barbas de tu vecino cortar, pon las tuyas a remojar». Hoy vale la pena recordarlo, no para generar miedo ni señalar culpables, sino para entender que lo que sucede en una comunidad puede ser una oportunidad para reflexionar sobre la realidad de muchas otras.
El turismo es mucho más que visitar un lugar bonito. Es empleo, consumo local, movimiento económico, oportunidades y sustento para muchas familias.
Cuidemos lo que tenemos, valoremos nuestros espacios, actuemos con responsabilidad y tomemos conciencia de que las decisiones y los acontecimientos que afectan a un destino turístico pueden repercutir mucho más allá de sus instalaciones.
Porque cuando se apaga la actividad turística, no solo se cierran puertas: también pueden disminuir los ingresos, desaparecer oportunidades y ponerse en riesgo el bienestar de muchas familias.