Comenzó con personas que decidieron abrir espacio a nuevas causas, nuevas voces y una manera distinta de hacer política en el estado. Desde los primeros años de la década de los noventa, liderazgos como Miguel Ángel Pérez Andrade, Francisco Jiménez y Juan García ayudaron a construir las bases del partido en Guanajuato. Poco después, con Elidia Reyes García al frente de la primera dirigencia estatal en San Luis de la Paz, el Verde comenzó a dar sus primeros pasos con una visión social, ambiental e incluyente que desde entonces marcaría nuestra identidad. En 1995 el Partido Verde obtuvo su registro estatal y comenzó a participar electoralmente en Guanajuato. Más adelante, la dirigencia se trasladó a León, reflejando también el crecimiento del partido y la necesidad de estar presentes en una de las ciudades con mayores retos ambientales y sociales. Con el paso de los años, el proyecto fue creciendo gracias al trabajo colectivo de militantes, liderazgos y ciudadanos que ayudaron a consolidar al Verde como una fuerza política con identidad propia. Mujeres como Victoria Romero Silva, Claudine Magallanes y Beatriz Manrique Guevara encabezaron etapas fundamentales de organización, crecimiento y reestructuración del partido. También figuras como Isidoro Arellano, Alejandro García Sáinz, Eliseo Martínez Pérez, Luis Alberto Camarena Rougón, Daniel Olaf Gómez Muñoz, y Carlos Joaquín Chacón Calderón contribuyeron, desde distintas responsabilidades y momentos, a ampliar la presencia territorial del Verde y fortalecer sus causas en Guanajuato. En 1997 llegó uno de los primeros momentos que marcaron nuestra historia: el Partido Verde ganó la presidencia municipal de Santa Cruz de Juventino Rosas y obtuvo su primera diputación local. A partir de ahí comenzó una etapa de crecimiento político y territorial que permitió al partido competir cada vez con mayor fuerza en el estado. Durante los años siguientes, el Verde logró abrir espacios de representación en municipios, ayuntamientos, el Congreso local y la Cámara de Diputados. Liderazgos como los de Verónica Chávez, Gabriel Villagrán, María Elena Pérez-Sandi Plascencia, Jorge Arena, Guadalupe Sánchez, Felipe Arturo Camarena, Rosa Elva Pérez, Antonio Méndez, Soledad Ledezma y María Loreto Jacobo, entre muchas otras mujeres y hombres, fueron parte de una construcción política que se sostuvo desde el territorio, la cercanía con la ciudadanía y la defensa de nuestras causas. También hubo momentos que ayudaron a darle mayor visibilidad al partido y a conectar con nuevas generaciones de ciudadanos. En distintos procesos electorales, perfiles como el de Eliseo Martínez Pérez en León contribuyeron a posicionar al Verde como una alternativa política con mayor presencia en Guanajuato. Con los años, municipios como Yuriria, Uriangato, San Felipe, Apaseo el Grande, Doctor Mora, San José Iturbide, Villagrán, Huanímaro y Santa Cruz de Juventino Rosas han formado parte de esta historia construida desde el trabajo y la participación ciudadana. Pero más allá de cargos o elecciones, la historia del Partido Verde en Guanajuato ha sido la de miles de personas que han defendido causas antes de que estuvieran de moda: el cuidado del medio ambiente, el bienestar animal, la justicia social, los derechos de las mujeres y las oportunidades para las juventudes. Hoy, el partido vive una nueva etapa de crecimiento, renovación y construcción colectiva. En 2024, Virginia “Kikis” Magaña hizo historia al convertirse en la primera senadora electa del Partido Verde en Guanajuato, reflejando el crecimiento y la consolidación de un proyecto que durante años se construyó desde abajo, con trabajo y perseverancia. Actualmente, como dirigente estatal, encabeza una etapa enfocada en fortalecer al partido desde la cercanía, el territorio y las causas ciudadanas, entendiendo que el crecimiento del Verde no pertenece a una sola persona, sino al esfuerzo colectivo de generaciones de militantes, liderazgos y ciudadanos que han creído que Guanajuato sí puede construir una alternativa distinta. Porque la historia del Partido Verde en Guanajuato sigue escribiéndose todos los días: caminando, escuchando y trabajando junto a la gente.